Delorte saldó su deuda

| Ayer se fue ovacionado por la hinchada aurinegra, pero reconoció que ya había comenzado a escuchar el murmullo de la tribuna. Admitió, a su vez, que nunca se olvida de un consejo que le dieron en la niñez

SILVIA PEREZ

Anoche, el argentino Alejandro Delorte estaba en el Hotel Sheraton, donde vive desde que llegó a Uruguay, disfrutando por televisión de su primer gol y de la victoria aurinegra.

Es más, había sido el último en irse del Estadio Centenario pero había salido loco de la vida, sintiendo que por fin había podido cumplir con la hinchada.

-Esta vez fue diferente la salida del Estadio, ¿verdad?

-Sí, es lindo retirarse ovacionado por la gente de Peñarol. Era hora de que nos empezaran a salir las cosas, a mí y al equipo. En Peñarol hay buenos jugadores y un excelente grupo, por eso parecía un poco injusto que no nos salieran las cosas.

-¿Qué valor tiene el golazo que anotaste?

-Fue lindo, de esos que hay que guardar. Pude aprovechar el pase de Cardoso, dar la media vuelta y clavarla. Ni vi a dónde iba, quería meterla en cualquier lado. Pero lo más importante es que sirvió para sacarnos de ese nerviosismo que nos perjudicó en los partidos anteriores. Además, cuando un goleador no puede convertir, se complica. Cada vez que hablaba con mi familia que está en Cabildo, allá en Argentina, me preguntaban qué pasaba y yo les explicaba que me marcaban muy bien.

-¿Sentiste la diferencia con el fútbol de tu país?

-No tanto, porque yo jugué en el Nacional B y esto es muy parecido. La mayoría de los equipos tiene centrales grandes y el delantero es el que lleva las de perder. Pero yo soy un jugador de área y nunca me olvido de lo que me dijo un técnico que tuve cuando era chico. Me mostró el área y me dijo que yo tenía que estar siempre ahí porque eso me iba a dar de comer. Y tenía razón. Además, con el trabajo y el mayor conocimiento de los compañeros las cosas van mejorando y vamos a poder sacar a Peñarol adelante.

-Al menos esta vez la hinchada pudo disfrutar de un triunfo.

-Sí, la gente había venido a apoyarnos y en los dos primeros partidos no pudimos mostrarles más que ganas. Esta vez se fueron más conformes. Yo soy un delantero y sé que me trajeron para hacer goles. No había podido cumplir y ya empezaba a oír el murmullo de la tribuna. Por suerte esta vez pude saldar esa deuda y espero seguir por este camino. Además, creo que por primera vez jugamos como nos pide la gente y lo exige la historia de Peñarol.

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