"De repente a un ‘Fitito’ te lo hago correr como un Mercedes"

CESAR BIANCHI

Fénix volvió pasado el mediodía de la víspera. Juan Ramón Carrasco, "el hombre" esperado, aunque nadie representativo de la AUF estuviera aguardándolo, ataviado con un pantalón deportivo azul y una remera de un sugestivo color celeste, pero con el escudo de Fénix, se dejó ver en el Aeropuerto de Carrasco a las 13.40 y mientras algunos cronistas le pedían una nota breve con el gesto del pulgar y el índice a poca distancia entre sí, otros prefirieron colocar las manos juntas, como pidiendo "por favor". El por ahora técnico de Fénix no contestó, pero caminó por donde le sugería el delegado albivioleta Jorge Baillo. Allá fue el grupo numeroso de periodistas, a subir las escaleras para participar de una eventual conferencia de prensa en la sala VIP.

Una vez en el lugar, la sala no parecía "de conferencias". Alguien, entonces, dijo que había que bajar, que allí no era. Cuando todos descendieron las escaleras, Carrasco se aprestaba a subirlas. Se sentó al medio de la mesa y dijo estar dispuesto a contestar las preguntas "de Fénix... eh!". Finalmente dio el aval para que comiencen las preguntas con un "adianchi...", igual que como decía Olmedo.

Por ahí se le recordó que había dicho previamente que no pasar a la segunda fase iba a ser un fracaso. Y se le preguntó si seguía pensando igual: "¡Es con Fénix, ¿no?! Me parece que estamos cortando grueso".

Luego se le consultó en el sentido de si volviera a jugar internacionalmente, volvería a aplicar el mismo sistema en el exterior: "ustedes son periodistas y de repente no jugaron al fútbol. Si yo juego con tres puntas, no sé por qué piensan que soy lírico, o que salgo desamparado a jugar de igual a igual. Si vos mirás los goles que nos hicieron, —no contra Corinthians o cualquier equipo brasileño porque están varios escalones arriba—, los demás son de pelota quieta o algún rebote, donde no me agarraron en inferioridad numérica porque aunque estuviese con los 11 atrás, me los hacen igual".

Al preguntársele si el de la selección era el desafío más grande de su vida, Carrasco respondió que es "un desafío divino, porque ahí elegís. Ahí no pedís un Mercedes Benz y te traen un ‘Fitito’. Ahí pedís un Mercedes y te traen un Mercedes. De repente yo al ‘Fitito’ te lo hago correr como un Mercedes. Ahí no tenés excusas, tenés lo mejor", y cuando se le planteó si "se puede modificar el sistema de Carrasco", respondió afirmativamente, aunque precisando: "...pero para hacer más goles". También se le dijo si jugaría afuera de la misma manera, a lo que contestó que sí, y repreguntando: "pero, ¿cuál es el temor? ¿Cuál es la desventaja?" Ahí, entonces, se le hizo notar que "los equipos uruguayos han salido al exterior y se trajeron muchos goles", frente a lo cual Carrasco espetó: "sí, pero ¿quién? Nacional y Peñarol". Como no podía ser de otra manera, no faltó quien agregara: "...y Fénix", a lo que el técnico volvió a preguntar: "¿cuántos campeonatos internacionales tiene Fénix?".

Volviendo al ejemplo que había puesto del auto, alguien quiso saber si "el Mercedes" está acá o afuera; entonces, el entrenador respondió: "está acá, en Montevideo. Pero también está el combustible, ¿no? (Risas). Hay materia prima".

Por último, Carrasco se refirió a su eventual función como técnico de la selección, diciendo que en ese caso "vos elegís lo mejor de cada equipo y después los hacés jugar como juega el Corinthians, como juega Brasil, como juega Argentina, como juega Francia". Ahí tampoco faltó quien le preguntara: "¿se puede?" Y Carrasco contestó: "claro que se puede".

Ya en la despedida se le propuso que expusiera lo que ofrecería como técnico celeste; y "J.R" fue tan breve como directo: "te lo digo así, resumido: vas a ir al Estadio a disfrutar y no a sufrir".

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