Danubio castigó los errores que cometió Peñarol

| Bueno volvió a errar un penal y Elduayen tuvo responsabilidad directa en los goles rivales: 2 a 0

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JORGE SAVIA

Despacio, mal que bien, con una medicina de efectos apenas locales, Peñarol venía saliendo del trance en el que, obviamente, quedó después de la noche que se despidió de la Copa pese a vencer al América de México por 2 a 0 en el Centenario.

Es decir, el conjunto de Aguirre le ganó a Rentistas de atrás y, encima, tomó un tónico especial que —involuntariamente— le alcanzó el tradicional adversario al empatar con Fénix el sábado pasado.

En otras palabras: Peñarol se venía entonando. Con lo cual el partido de anoche, y el contrario de ayer, parecían que estaban hechos a la medida para terminar de recuperarse. Era cuestión de ganarle, alcanzar a Nacional en la tabla, y todo hubiera quedado como si no hubiese pasado nada.

No pudo ser. Al contrario. Danubio le dio una lección a Peñarol. Al derecho y al revés. Atacándolo, jugándole de igual, como lo hizo en la primera etapa, y aún defendiéndose, casi sin poder pasar la mitad de la cancha, como sucedió en la segunda parte. En cualquiera de las dos circunstancias, el elenco dirigido por Gerardo Pelusso pareció dominar, sino territorialmente, al menos futbolísticamente, a su adversario.

En los 45’ iniciales el trámite fue más de ida y vuelta. Pero Danubio manejó un concepto del fútbol, y especialmente del traslado de la pelota, más funcional, más colectivo, más globalizado. Lo de Peñarol, a través de los desdoblamientos de Diogo, de alguna conexión aislada que logró entablar el "Cebolla" Rodríguez con Bueno en las proximidades del área contraria, corrió más por cuenta de arrestos individuales que chocaron invariablemente con un Barbat excepcional, y lisa y llanamente infranqueable. Por si fuera poco, además, cuando corrían 16’, ante un centro llovido que cayó en el área de Elduayen, el arquero aurinegro permitió que Viera anotara la apertura con un cabezazo que hizo aún más grosera su salida en falso.

Las diferencias básicas, entonces, fueron grandes. Y se estiraron aún más a los efectos del resultado cuando poco antes del final del primer tiempo, Pouso batió a Elduayen con un remate desde afuera del área que entró haciendo sapos rápidos en dirección al arco adversario.

La noche, entonces, se puso negra para Peñarol, que pareció expuesto a una goleada. Pero el cuadro de Aguirre reaccionó, apretó las marcas, presionó hacia adelante, y arrinconó al rival contra su área. El asedio, ahora con un Leal más claro y desbordante, se hizo sostenido. Constante. Pero Bueno se encargó de bajarle algunos decibeles al errar un penal que Pouso le cometió a Diogo cuando el dominio aurinegro resultaba asfixiante. Y Barbat, que atajó ese remate desde los doce pasos, se encargó de completar la obra, de seguir haciendo el resto, en forma aún más repetida y excluyente que en la primera etapa.

La diferencia en la gestión de los arqueros también fue determinante. Aunque aún dominado, Danubio dio la sensación de manejar la situación, los tiempos del partido, pese a que ese comportamiento fuese sustentado casi exclusivamente por la compostura de la última línea y alguno de los volantes de un equipo que en los segundos 45’ casi no pudo pasar la mitad de la cancha.

Tal vez Peñarol pudo merecer un mejor resultado. Pero se equivocó feo. En situaciones claves. Y el castigo de Danubio, entonces, estuvo a la altura y la medida de las circunstancias: como una semana y pico antes en Jardines del Hipódromo, fue grande.

Pelusso contra los grandes

RACHA Gerardo Pelusso parece haberle encontrado la vuelta a los grandes. De las últimas cuatro oportunidades que enfrentó a Nacional y Peñarol ganó 3 y empató 1. Con Cerro, en el Clausura 2003 igualó 1-1 con los tricolores y venció 2-0 a los aurinegros. Este año, derrotó a Nacional en Jardines 1-0 e hizo lo propio con Peñarol en el Estadio Centenario.

COLABORACION El directivo Bernardo Loffler le planteó al Cr. Damiani colaborar para abonar los sueldos del mes de marzo. El aporte del consejero no fue aceptado por el presidente. "O ponen (dinero) todos o no pone ninguno", habría sido la respuesta del titular.

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