CURITIBA | Por Jorge Savia (Enviado)
Lo que ocurre con el Estadio "Pinheirao", que es donde jugará el partido de mañana entre Uruguay y Brasil por las Eliminatorias para el Mundial de Alemania, es realmente singular, por no decir extraño.
Ocurre que, habiendo en Curitiba otro escenario mucho mayor, que se llama "Couto Pereira" y tiene capacidad para 65.000 personas, el encuentro de la próxima jornada se va a llevar a cabo en uno que sólo permite el ingreso de 31.000 aficionados. Y no es todo, al contrario: el "Pinheirao" es un viejo estadio que ha sido remodelado como parte de los festejos y emprendimientos que ha realizado el gobierno de Paraná con motivo de celebrarse el próximo 19 de diciembre la emancipación política del citado estado, como consecuencia de lo cual la inauguración de su nueva estructura se concretará con gran pompa con la disputa del cotejo de mañana.
La historia no se detiene ahí, sin embargo: pese a estar esplendoroso y con un colorido espectacular, como si lo hubiera pintado el economista Ache, porque cada uno de los sectores de las tribunas tienen el cemento cubierto de pintura azul, roja y blanca, el estadio ha sufrido serios contratiempos en las obras de ampliación, y la última de ellas tuvo lugar hace apenas algo más de un mes, cuando un temporal derribó un muro y parte de las mejoras que se venían realizando, dejando al "Pinheirao" con una capacidad de tan sólo 23.000 localidades.
Después de eso los trabajos se retomaron con bríos renovados, pero lo cierto es que recién el miércoles de la semana pasada la Federación Paranaense de Fútbol presentó formalmente el pedido de habilitación del escenario, pero las autoridades competentes se lo negaron, respondiéndole que la solicitud no sería atendida hasta que no llegara acompañada de la correspondiente documentación expedida como consecuencia de una inspección de los bomberos. Aquí todos aseguran que ese requisito será cumplido en el correr de la presente jornada, pero lo cierto es que el estadio donde jugarán Brasil y Uruguay, no solo permite el ingreso de 31.000 personas en una ciudad de 2 millones de habitantes, sino que ni siquiera está habilitado.
Según se comenta, detrás de esto hay un trasfondo político, como lo certifica el espectacular trofeo que ha destinado el gobierno estadual para el vencedor del partido entre brasileños y uruguayos: el estadio "Couto Pereira", que fue donde Uruguay perdió ante Brasil por 1 a 0, con gol de Arturzinho, el 21 de junio de 1984, es propiedad del Atlético Paranaense. O sea que es privado. Y el "Pinheirao", en cambio, es del Estado. Por eso, entonces, se resolvió ampliarlo y se consiguió que la Confederación Brasileña de Fútbol accediera a jugar en Curitiba el partido de mañana.
En una palabra: está todo arreglado. Aunque el precio que se pague para ello sea realmente alto. Muy alto. Tanto que los precios de las entradas para este enfrentamiento que será presenciado en el estadio por solo 31.000 hinchas, van de 60 reales (21 dólares, 609 pesos uruguayos) las más baratas, a 200 reales (71 dólares, unos 2.059 pesos uruguayos) las más caras. Y no es todo: con tal de recaudar fondos, seguramente para paliar lo que dejará de percibir por concepto de venta de localidades para mañana, la Federación Paranaense de Fútbol cobra entrada para ver los entrenamientos de la selección de Brasil: ¡10 reales (4 dólares, 104 pesos uruguayos) las populares y 15 reales las tribunas laterales!
EL EQUIPO. Parreira también juega a las escondidas, como casi todos los técnicos del mundo, aunque ayer dio la sensación que todavía no tenía resuelto cuál va a ser la alineación de Brasil para el partido de mañana.
Cuando los periodistas brasileños le preguntaron cuál iba a ser la formación, el entrenador de los pentacampeones mundiales dijo, con mucha seguridad, que "va a haber uno o dos cambios, aunque lo más probable es que, finalmente, haga uno solo", luego de lo cual anunció que recién hoy publicitaría esa variante.