CIUDAD DEL ESTE | JOSÉ GALLO
A pocos kilómetros de la selva misionera tan bien detallada a comienzos del siglo pasado por el escritor uruguayo Horacio Quiroga, cada uno de ellos se parece a ese tigre que, agazapado tras un tronco, espera el paso de su presa.
No hay colmillos o garras. Ellos se pasean sigilosos por los pasillos de estadios y hoteles, armados con computadoras portátiles, celulares de última generación y libretas en las que no paran de hacer apuntes sobre los futbolistas que vieron la noche anterior.
Acumulan información, realizan reportes de lo que ven y esperan por una consulta desde el viejo continente o por lo que depare el próximo partido.
Al igual que los tigres de Quiroga, son presentados como los malos de la historia, pero lo que hacen es sobrevivir. Son scouts, ojeadores, buscadores de talento y, durante enero harán de Paraguay su sede.
No es necesario buscar mucho para encontrarlos. Aparecen en los estadios como si crecieran de la nada en las tribunas e invaden el lugar como la vegetación lo hace en toda esta zona y cuando los partidos terminan se van tan rápido como llegaron.
En el caso de El País ni siquiera es necesario caminar muy lejos. Dos se hospedan en el mismo hotel . El que llama más la atención es Egon Coordes. De tigre agazapado y sigiloso tiene poco, porque se pasea sin problemas con una camiseta del Bayern Münich con su inglés cerrado, característico de los teutones y dispuesto a departir sobre fútbol, tenis o el clima.
Coordes fue futbolista durante muchos años en la Bundesliga de fines de los 60 y principios de los 70. Pasó por el Stuttgart y por el Werder Bremen, antes de llegar, en 1984 al Bayern Munich como entrenador. Son más de 20 años asistiendo al que se transformó, justo a partir de ese instante, en el club más grande y famoso de Alemania.
"No es Cortez como en España, es Coordes", explica en inglés. Finalmente escribirá su nombre en un papel por la dificultad para explicar y los problemas de su interlocutor para entender.
"Vi Argentina-Ecuador y Uruguay-Venezuela. Esa es la razón para la que el club me envió: mirar el torneo. Conocemos a muchos de estos jugadores del Mundial Sub 17 de Perú, los hemos seguido en su evolución y así vemos cómo se va desarrollando el mercado de futbolistas", explica.
Reconoce la importancia que este tipo de competiciones tiene para los clubes europeos, aunque la gente de esos países ni siquiera se entere de que se está disputando. "Por supuesto que es importante. Todos los grandes jugadores vienen de algún torneo. No es que crecen en los árboles siendo estrellas. Ellos juegan en ligas, en torneos, etc. Es lo normal. El problema es llevar a varios de esos jugadores jóvenes de Sudamérica a Europa, porque pueden tener inconvenientes de mentalidad".
El teutón ya no explica qué hace aquí. La charla pasó a una de las principales preocupaciones tanto de él como del resto de los buscatalentos que sufren las altas temperaturas del enero paraguayo.
"Van muchas veces siendo demasiado jóvenes y no se quedan lo suficiente como para adaptarse y desarrollarse allí. Así terminan viendo más problemas que los que en realidad tienen. Fútbol es fútbol y puedes jugarlo aquí o allá. Cuando tienes suerte puedes jugar diez o 15 años en el primer nivel, pero debes saber elegir correctamente el lugar al que te vas a jugar cuando tienes la oportunidad de hacerlo", comenta.
No vio todo el debut de Uruguay, pero le bastó para notar la calidad de Martín Cáceres y anotar las características que llamaron su atención (ver nota aparte), pero no entra en el tema: "No me gusta hablar de un jugador en particular. Yo no puedo ver en un partido si alguien es bueno o malo. Cuando un jugador es interesante para nuestro equipo, envío la información a nuestro jefe y luego nos sentamos a conversar. Nosotros tenemos otra manera de manejarnos en cuanto a la política futbolística. La mayoría de nuestros jugadores vienen de otro equipo en Alemania o ya jugaron en algún club grande de Europa. Los jóvenes a veces son difíciles, al menos en nuestra experiencia".
A diferencia de equipos italianos, españoles o rusos, los grandes del norte de Europa no se arriesgan tanto con los sudamericanos. Al menos no traídos directamente de Sudamérica.
Lo extraño es que uno de los innovadores en esta propuesta sea un equipo que ha tenido suerte con los sudamericanos en los últimos años, con el paraguayo Santa Cruz, el peruano Pizarro o los brasileños Lúcio y Zé Roberto, como figuras.
Coordes explica. "eso es cierto, aunque Santa Cruz ha estado mucho tiempo lesionado y no lo pudimos disfrutar tanto. Pero Pizarro, por ejemplo, no vino directamente al Bayern Munich, como te decía, igual que Lúcio o Zé Roberto. A Lúcio lo vimos en varios torneos como este, pero en ese momento el lugar estaba cubierto en nuestro equipo y no lo compramos. Preferimos hacerlo después, cuando ya tenía un par de años en Alemania y había demostrado su capacidad. Gastamos más en ese momento, pero para nosotros en definitiva es dinero que invertimos a seguro. Lo hacemos paso a paso. Estamos interesados en jugadores jóvenes también, para llevarlos a nuestras divisiones inferiores, pero no es fácil que se acostumbren por las diferencias de mentalidad. A veces pasa, como con Santa Cruz, que jugadores más consolidados se lesionen, pero eso es sólo por mala suerte".
Opinión.
Un curso de alemán no vendría mal
"Su capacidad física, su poder para anticipar las jugadas rivales, su buen juego aéreo", respuestas que daría cualquier periodista uruguayo que vio explotar a Martín Cáceres como stopper izquierdo de Defensor durante el último Apertura.
Sin embargo, esas características forman parte del informe de uno de los buscatalentos que se encuentran en Paraguay.
Esto no significa nada más que la confirmación de la capacidad de un jugador con un futuro muy prometedor.
Por él preguntaron agentes argentinos y europeos, pero ninguno de ellos muestra, por ahora, un interés formal. Al menos no aquí en Paraguay.
Antes del torneo Daniel Fonseca, su representante, habló con el presidente de Defensor Fernando Sobral para comentarle que tenía ofertas para llevar a Cáceres a Europa. Si tiene el teléfono prendido, cuando finalice este torneo, esas ofertas seguro se multiplicarán.