Andrés Ferrari no es nuevo en este proceso Sub 20. De hecho, fue una lesión la que lo marginó del Sudamericano donde apuntaba a ser compañero de ataque de Álvaro Rodríguez.
El destino, y la decisión de Real Madrid, quiso que una vez más no puedan juntarse en el ataque celeste porque el delantero merengue no fue cedido y fue el Toro violeta fue el que asumió la responsabilidad de ser la referencia en el ataque.
Los cinco goles de Rodríguez en el torneo continental habían dejado la vara alta, pero Ferrari demostró que está para grandes cosas y que no en vano ya fue vendido al Villarreal de España.
Jugó como único atacante, pero acompañado desde unos metros más atrás por Matías Abaldo, Franco González y Luciano Rodríguez. Fue precisamente su compañero en el equipo del Parque Rodó quien lo dejó de cara al gol y Ferrari no falló.
Cabezazo certero y contra un palo para poner el gol de la tranquilidad cuando arrancaba el segundo tiempo, el 2-0 parcial a los 48’.
Tranquilidad que no solo tuvo la Celeste, también la tuvo él en lo personal porque para todo delantero anotar es clave, Ferrari lo hizo y se sacó un peso de encima.
Como si eso fuera poco, tuvo una destacada actuación porque peleó cada una de las pelotas que le llegaron y en más de una ocasión pivoteó para que aparecieran los volantes ofensivos.
“Andy tiene características muy interesantes y por algo es un jugador que ya tiene muchos partidos en Primera e incluso con una venta al exterior”, afirmó el entrenador Marcelo Broli al término del encuentro sobre la importancia del atacante en la ofensiva de la selección.
Un golpe, del que de todas maneras se recuperó rápidamente, llevó a que el cuerpo técnico lo preservara y lo sacara del campo pensando sobre todo en lo que se vendrá que será Inglaterra, un rival de otro nivel.
Sus números indican que en los 75’ que disputó marcó un gol, remató cinco veces y tres disparos fueron al arco, así como también dio un pase clave y en sus intentos de regate completó dos de los cuatro que buscó realizar. Andrés arrancó muy bien, arrancó como una Ferrari.