Arcos embrujados

| Wanderers creó muchas situaciones, pero entre Navarro y la mala definición le costó marcar la diferencia ante un Miramar firme y contragolpeador

GUSTAVO SANCHEZ

Para muchos, cuando un equipo no consigue la victoria, el hincha se retira siempre de la cancha contando las situaciones malogradas. Los que están de acuerdo en esta afirmación no tienen dudas de que los parciales de Wanderers se entretuvieron de más durante el viaje de regreso a su casa, contando cada una de las situaciones malogradas.

Es que el empate de los bohemios ayer en el Parque Viera frente a Miramar Misiones en un gol por bando, dejó un sabor especial en todos los presentes y por varios motivos.

En el caso de los simpatizantes de Wanderers, estaba clara y de manifiesto la conformidad con el rendimiento colectivo del equipo, pero la bronca aflora cuando se cuentan las chances malogradas.

Es justo decir que Miramar contó nuevamente con un Sergio Navarro que estuvo con las luces encendidas para atajar varias pelotas duras, e incluso cuando falló contó con la suerte de la mala definición de los bohemios.

El local se volcó por izquierda y generó fútbol cuando se juntaron Martínez y Blanco, pero se encontró con una defensa sólida y un equipo visitante que también se las ingenió para responder en ataque, con la notable precisión de Esperanza, las subidas de Angel Casella por el sector izquierdo y la movilidad de Sebastián Fernández en ofensiva.

Un partido más que entretenido y con dos propuestas claras de principio a fin.

Miramar hizo un gran negocio, administró bien el juego y se llevó un valioso punto de una cancha difícil, ante un rival muy duro.

Wanderers está en el buen camino y deberá mejorar la contundencia ofensiva. El argentino Mazzoni le da otra potencia en ataque y pese a que no anotó, es azote permanente para cualquier defensa. El tiempo dirá si está para grandes cosas.

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