SILVIA PEREZ
Hablaba con un periodista, escuchaba uno de sus goles y hacía un alto para preguntar: "¿y... la pelota? ¿No me la trajeron?".
Gabriel Alvez estaba muy feliz. Acababa de vivir su mejor tarde desde que volvió de Grecia: "hoy no estuvo el "Loco" y vinieron mis goles. Yo venía levantando y hacer tres goles en un partido es algo muy gratificante, lo mejor para un delantero. El que más me gustó fue el segundo. Fue una jugada de Peralta por la izquierda y la agarré de volea, me llené el pie y le pegué con mucha fuerza. ¡Me salió fuertísima! He hecho tres goles en un partido, pero antes no te daban la pelota. Por eso la quiero, ¡y no me la traen!". En eso vino Barcelona, el encargado del acceso al vestuario tricolor y le aclaró que el que estaba en el tema era Rodríguez, porque tenía que reclamarla el que firmaba la planilla, pero los jueces decían que no tenían ninguna. "Llevate una de estas", le sugirió el funcionario. "No, no es lo mismo!, ¡yo quiero la del partido!".
Luego el goleador admitió que Deportivo Maldonado había jugado un buen partido: "en un momento pensé que se nos complicaba y por lo que más me dolía era por la gente, que a pesar de la situación que está pasando el país vinieron en gran número. Si se iban sin ver la vuelta hubiese sido una lástima. Nosotros entramos muy pasivos al segundo tiempo, Deportivo Maldonado en cambio, entró bien y encontró esos dos goles. Son equipos que te complican y nos dio un susto muy grande, pero pudimos darlo vuelta. Por suerte despertamos a tiempo y comenzamos a jugar mejor. Después de todo lo que pasé en Grecia, donde estuve un año y tres meses sin jugar, venir acá y vivir todo esto, es inolvidable. Yo sabía que me iba a ir bien, por todo lo que había vivido antes en Nacional, pero no me lo imaginaba tan redondo".
El "Gaby" le dedicó el campeonato y los tres goles a su familia: "en este momento pienso en mis ‘viejos’ y en mis hermanos, que son los que se ponen tristes en los momentos malos. Como al principio, cuando recién había llegado y la gente me insultaba. Hoy supongo que estarán contentos, pero más allá de los goles, cuando entro a la cancha siempre trato de hacer lo mejor".
Ya no quedaba casi nadie en el vestuario. Mientras Alvez terminaba de guardar sus cosas, Sebastián Abreu dialogaba con el vestuarista de Radio Oriental. En eso el "Loco" se acercó a Alvez y comenzó a entrevistarlo:
—Abreu: Bueno, acá estamos con la figura del partido.
—Alvez: A ver si decís que en asistencias estoy por arriba tuyo.
—Abreu: No me compliques el laburo, y decime la verdad: ¿en el segundo gol, la quisiste poner ahí?
—Alvez: Si vos me ves siempre en las prácticas, cuando le entro a la pelota así.
—Abreu: No sé, tengo amnesia. (risas) No, es cierto, en las prácticas la clava siempre en el ángulo, pero del árbol. ¿Y el futuro?
—Alvez: Estoy esperando que me lleves contigo al América de México. (risas).
Al final, el "Loco" le preguntó con quién iba a usar el regalo que le había hecho la emisora por sus goles. Alvez se rió y no contestó. Se trataba de un vale para El Eden, un hotel de alta rotatividad.