Álvaro Gutiérrez en la piel de Maxi Silvera: cómo fue su experiencia al pasar de Peñarol a Nacional

Con la confirmación de Maximiliano Silvera como nuevo jugador de Nacional, procedente desde Peñarol, Ovación habló con el último protagonista que pasó a jugar, sin escalas, de los Carboneros a los Bolsos.

Álvaro Gutiérrez durante su pasaje como volante de Peñarol enfrentando a Nacional en un clásico.
Álvaro Gutiérrez durante su pasaje como volante de Peñarol enfrentando a Nacional en un clásico.
Foto: Archivo El País.

Con la confirmación de Maximiliano Silvera como nuevo jugador de Nacional, procedente desde Peñarol, Ovación habló con el último protagonista que pasó a jugar, sin escalas, de los Carboneros a los Bolsos: Álvaro Gutiérrez.

Es el 27 de febrero de 1992 y Nacional presenta a una de sus nuevas incorporaciones; se trata de un volante central de 23 años, formado y surgido en Bella Vista, donde fue campeón 15 meses atrás. Responde al nombre de Álvaro y su apellido es Gutiérrez. De momento todo es normal, pero hay que detenerse en un pequeño detalle: llega directo desde Peñarol, club en el que días atrás había jugado la Liguilla.

El pasaje de Álvaro Gutiérrez por Peñarol

Álvaro Gutiérrez durante su etapa como jugador de Peñarol.
Álvaro Gutiérrez durante su etapa como jugador de Peñarol.
Foto: Archivo El País.

Ese pequeño torneo clasificatorio a la Copa Libertadores y a la CONMEBOL correspondiente a la temporada ´91 (que se disputó en enero de 1992) tuvo una particularidad inédita: como la selección sub 23 disputaba el Preolímpico con el objetivo de clasificar a Barcelona, la AUF autorizó a los clubes participantes a realizar tantos refuerzos excepcionales como jugadores tuvieran citados. Fue así que el “Flaco” Gutiérrez recaló en Peñarol.

Su llegada no fue sencilla porque Bella Vista debía habilitar su pase pero estaba de elecciones y el trámite se postergó hasta último momento. “¿Cuál fue el problema? La burocracia”, explicó Gutiérrez, una vez que todo se arregló. Días antes, el centrocampista había estado cerca de irse a Colombia. “Me quería comprar el América de Cali”, recuerda hoy en diálogo con Ovación.

Finalmente no aceptó porque la idea del equipo escarlata era darlo a préstamo al Atlético Bucaramanga y el jugador entendía que pasar de Bella Vista (campeón uruguayo en 1990) a un equipo que competía en mitad de tabla en el país cafetero era dar un paso atrás. “Además si me iba me salía del radar de la selección. Eso sí me salió bien, porque me quedé en Uruguay y fui campeón de América en 1995”, dice quien pateó uno de los penales en la perfecta tanda ante Brasil. Rechazado Colombia, surgió la posibilidad de Peñarol.

El equipo, que era dirigido por el “Tato” Ricardo Ortíz, tenía cuatro jugadores afectados a la selección preolímpica: Paolo Montero, Diego Martín Dorta, Gustavo Ferreyra y Víctor López. Fue entonces que llegaron el centrocampista Juan Carlos Paz, que ya había estado en el club en 1987, el volante ofensivo Héctor Méndez, el delantero argentino José Percudani y Gutiérrez.

También se permitió la incorporación del viejo conocido Obdulio Trasante, por la marcha de Jorge Gonçalves.

De todos estos, únicamente “Mandinga”, que en 1984 había salido campeón de América y del Mundo con el Independiente de su país, permaneció en el Carbonero luego de la disputa de la Liguilla.

Más allá de que el contrato era por un mes, el futbolista expresó en su momento: “A mi me gustaría jugar la Liguilla, el Uruguayo, las giras y todo lo posible por Peñarol”, comentó quien, por esos años, fue la cara de algunas publicidades gráficas.

Los Reyes Magos le dejaron en sus zapatos el debut con goleada 4 a 0 a Central Español, el otro equipo que más jugadores tenía convocados al seleccionado. Pero se ve que el “Flaco” les había dejado poco pasto y agua a los camellos y no le salió barato: se fue expulsado a los 75 minutos y, a pesar de la goleada, no tuvo un buen rendimiento a nivel personal.

En realidad, no llegó a destacar en su pasaje por Peñarol. “Me fue muy mal”, reconoce hoy. Acostumbrado a jugar en Bella Vista, un equipo con un bloque defensivo más numeroso, le costó adaptarse a un equipo que dejaba tantos espacios cuando se iba arriba. “Me atacaban mucho mano a mano, no fue fácil comenzar a entender por dónde pasaba el juego”, le dijo a Ovación.

Un clásico en falso de Gutiérrez con Peñarol

En ningún partido pudo completar los 90 minutos y su despedida tampoco fue buena. Peñarol debía enfrentar a Nacional para dirimir el segundo puesto de la Liguilla que ya había ganado Defensor Sporting, que también había salido campeón uruguayo. Quien venciera iría a la Copa Libertadores y el perdedor a la CONMEBOL.

El “Guti” jugó de zaguero y, por segunda vez, fue expulsado. A los 65 minutos selló su suerte definitivamente en Peñarol que perdió ese clásico en la tanda de penales, a pesar de haber jugado casi media hora con uno más. Otra coincidencia con Maxi Silvera: su último partido en Peñarol fue ante Nacional.

Ese encuentro dejó otra curiosidad: tres futbolistas Carboneros jugarían en el equipo del Parque Central: Alfonso Domínguez (pasó en 1994), Sergio Daniel Martínez (2000) y Gutiérrez.

El pasaje de Álvaro Gutiérrez por Nacional

Álvaro Gutiérrez representando a Nacional durante su pasaje como futbolista.
Álvaro Gutiérrez representando a Nacional durante su pasaje como futbolista.
Foto: Atilio.com.

Tras la derrota, y su “muy mala actuación”, el “Flaco” regresó a Bella Vista sin tener mucha certeza sobre su futuro hasta que, apenas unos días más tarde, lo llamó Ceferino Rodríguez, el presidente de Nacional, queriendo contratarlo con un argumento irrefutable: le hacía acordar a Santiago Ostolaza, el “Vasco”, héroe en la final intercontinental ante PSV Eindhoven en 1988.

“No me costó nada tomar la decisión, no generé ninguna identificación con Peñarol por el poco tiempo en el que estuve”, comenta el hoy entrenador. Gutiérrez acepta que le sorprendió “un poco” que lo buscara el tradicional rival del equipo en el que estuvo hasta hacía unas semanas. “Aunque ahí no me fue bien, yo venía de años muy buenos, jugué la Copa América de 1991 y el año anterior había salido campeón uruguayo con Bella Vista”, describe.

Recuerda que “no hubo mucho revuelo” porque “era otra época, se pagaba poco y no se hablaba tanto de la plata como ahora”. Una vez presentado como nuevo jugador albo, le cumplió el sueño a su papá Alberto, otrora legislador por el Partido Nacional. “Mi abuelo era de Peñarol y papá de Nacional, así que siempre una parte de la familia estaba contenta”, dice divertido. De esa manera llevó su guitarra de Los Aromos a Los Céspedes, sin paradas intermedias.

“Me estaban mirando con lupa porque además al principio también me costó adaptarme, pero me terminé ganando a la hinchada y siendo titular indiscutido”. Ese 1992 no pudo haber terminado mejor: campeones uruguayos frente a Peñarol, al ganar con gol de Julio César Dely Valdés.

Sobre pasar por los dos equipos grandes, Gutiérrez es contundente: “Cuando empezás a jugar profesionalmente vos no sos de ningún equipo, sos hincha de vos, siempre se trata de buscar lo mejor para uno”.

Con la flamante firma de Silvera (dueño del récord de anotar goles clásicos en el Centenario, Gran Parque Central y Campeón del Siglo) se corta una racha de 34 años sin que un jugador pasara de Peñarol a Nacional de manera directa. Gutiérrez se convirtió en un emblema de Nacional, situación que confirmó cuando fue su entrenador. Jugó allí hasta 1995, completó 134 partidos y aunque solamente hizo tres goles, uno fue ante Peñarol, justamente en la Liguilla de la temporada ´92, disputada en enero de 1993, cuando los albos ganaron 3-1.

Sin embargo, su etapa coincidió con años dorados del Carbonero, por lo que perdió un clásico más del que ganó aunque todo cambió cuando fue director técnico ya que conquistó los Uruguayos de 2015 y 2019, conseguidos en finales clásicas; ante Peñarol ganó siete de los 12 encuentros que dirigió. “Les di la vuelta cuatro veces”, cierra.

El logro inédito que puede llegar a conseguir Maxi Silvera en Nacional

La alegría de Maxi Silvera en su presentación como nuevo futbolista de Nacional.
La alegría de Maxi Silvera en su presentación como nuevo futbolista de Nacional.
Foto: Natalia Rovira.

Maxi Silvera, además de tener el destaque de haber hecho goles clásicos en tres escenarios distintos, está cerca de seguir haciendo historia: si juega por la Supercopa establecerá algo inédito. Se convertiría en el primer jugador en disputar dos clásicos oficiales consecutivos con camisetas diferentes, sin que haya otro encuentro por los puntos en el medio. “Pinocho” Ernesto Vargas hizo algo similar, en diciembre de 1986 y marzo de 1987, pero ambos encuentros entre Nacional y Peñarol eran amistosos. A fines de enero se verá si la historia de Silvera contendrá un nuevo capítulo.

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