El horno no está para bollos y a Carreño no le importó

A fines de agosto de 2025, Wanderers fue a buscar a Daniel Carreño porque la situación con el descenso era crítica. Aunque los Bohemios pensaban que sería un problema para el 2026, se transformó en un martirio del año pasado. Al técnico no le importó la circunstancia y volvió a uno de los equipos de sus amores, porque Nacional también lo es.

Con un plantel con muchas carencias, y con enormes dificultades económicas (deudas con jugadores, entrenadores y funcionarios), a pesar de que los resultados fueron malos (coincido con él que hay que tener en cuenta el contexto y no solo mirar los números fríos), logró dejar al equipo en Primera.

Hoy lo llamó Nacional, y decidió agarrar el equipo a pesar de que tiene mucho para perder y la situación es tan apremiante como la de Wanderers en 2025: el equipo octavo en la Anual, un clásico en 10 días y un plantel con ciertas limitaciones. Pero Carreño no miró para el costado, como quizás hubiera sido lo más fácil de hacer. “Vine por el escudo. No me importa en qué situación esté”, afirmó en su presentación sin rodeos y con mucha sinceridad.

Seguramente no era el candidato de ningún hincha de Nacional, y su elección generó rispideces en la interna dirigencial por la forma, pero en Nacional pueden estar seguros que Carreño no llegó a Los Céspedes a vender humo, algo que está bastante de moda. El horno no está para bollos y no le importó.

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