Culminó fiesta de los clásicos

| La rambla fue ayer un museo rodante de automóviles históricos

ANGELA PEREIRA

Los uruguayos Gustavo Alvarez y Jorge Fiestas (BMW) se consagraron campeones 2006 en la general y en la categoría F, y subieron al podio ayer en Plaza Gomensoro al finalizar la III edición del Gran Premio del Uruguay.

Los competidores fueron arribando a partir de la hora 19.00 a la meta donde el público esperaba ansioso.

De las 65 máquinas que partieron desde Montevideo el pasado 15 de febrero, llegaron 55 a la meta final, después de recorrer el territorio nacional en su totalidad.

En la última etapa los competidores partieron desde Punta del Este, pasando por lugares de increíble belleza como la Laguna del Sauce y Minas, en una jornada que gozó de sol y temperaturas veraniegas.

Emocionado, el piloto del BMW 2002 Gustavo Alvarez comentó: "Estamos muy felices, con Jorge Fiestas hace cinco años que corremos juntos y nos conocemos muy bien, esta vez se nos dio porque en la segunda edición salimos terceros y este año, en las dos últimas etapas, anduvimos excelentes y eso nos definió".

ESCOLTAS

El segundo lugar en la general y primero en la categoría D fue para Manuel y Alba Urrea con el Fiat 1500 Coupe (Argentina), y el tercer lugar en la general (segundos en la categoría F) fue para los campeones de las dos primeras ediciones, Carlos Quarta y Ricardo Duhart, con el BMW 2002.

Duhart comentó: "Recorrimos cuatro etapas muy duras y en la última se nos complicó un poco por los caminos de tierra, igual estamos muy conformes".

El director de la prueba, Jorge Tomasi, recibió las felicitaciones de autoridades, organizadores, público y competidores por la culminación de un evento que no tiene nada que envidiar a las mejores competiciones de autos históricos, como la antigua "19 Capitales".

En la categoría D, el segundo lugar fue para el binomio uruguayo Jorge Etchamendi-Alberto Aicardi con el Ford Escort MK1.

Etchamendi expresó que "año tras año se va mejorando la parte deportiva; este año se realizaron pequeños cambios, por ejemplo en los tiempos que se emplean para los tramos donde la carrera se hace linda y rápida, que es lo que nos gusta ya que no hacemos velocidad pura porque no es ese tipo de competencia—; los tiempos son justos, da para bajarse a descansar, subirse al auto y seguir, el ritmo es muy lindo, la diagramación es buena, los caminos de balasto a veces son una poco más duros que otros, pero esas cosas pasan como nos pasa en el rally cuando elegimos los caminos".

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