Le insistencia del sindicato de los taxis por mantener la mampara en los vehículos es ilógica y criminal. Está más que probado que esta mampara no evita los ataques y robos a taxis. Delitos que, además, vienen cayendo en picada por el simple hecho de que ya es muy poca la gente que paga en efectivo. Por el contrario, son cientos los casos de usuarios que han sufrido lesiones gravísimas por culpa de la mampara. Mantenerla, con estos datos, es un capricho muy peligroso.