Se abre un año clave para la política del país: es el último antes del proceso electoral que ganará protagonismo ya en el primer semestre de 2024. Esta administración ha sufrido un tiempo político particular. En efecto, siempre se considera que los primeros dos años de gestión son los que más importan para plasmar en leyes y decretos las iniciativas y reformas que fueron comprometidas con la ciudadanía en el proceso de elecciones.
Sin embargo, cuando todo daba a pensar que así sería también esta vez, ya que desde enero de 2020, por ejemplo, todos los partidos políticos contaban con un borrador bien avanzado de la Ley de Urgente Consideración (LUC) que el presidente Lacalle Pou quería llevar adelante apenas tomara el mando en marzo de 2020, llegó la pandemia.
El desafío de salud pública y de urgencia política que significó el covid-19 retrasó todos los planes de reformas. Sin embargo, sumó la mejor experiencia posible para una administración que recién llegaba con una alternancia en el poder luego de 15 años de gobiernos de izquierda: la de poner en situación de exigencia máxima a todos los cuadros de gobierno y tratar de salir adelante con voluntad y compromiso común en la tarea de gobierno.
Así las cosas, superada con creces la prueba de fuego de la pandemia, durante la cual el Frente Amplio no dio ni siquiera una semana de respiro, ni tampoco apoyó en las grandes decisiones legislativas y de gobierno a la nueva administración, llegó el 2022 con dos planteos tan relevantes como necesarios: la reforma de la seguridad social y la reforma educativa.
“Si se logra mostrar resultados en la educación, si se aprueba la reforma de la seguridad social y se sigue mejorando en seguridad, estaremos ante un año de enorme éxito para la Coalición Republicana y para el país”.
Este 2023 que se inicia deberá ser el año de la realización concreta de esas dos grandes reformas. Por un lado, en el ámbito de la seguridad social el apoyo de toda la Coalición Republicana (CR) está ya comprometido: se trata de una gran señal política y de un gran paso en un sentido de sostenibilidad de todo nuestro sistema de jubilaciones y pensiones. Por otro lado, la reforma educativa tuvo su espaldarazo con el respaldo popular a las medidas que sobre ese asunto se ratificaron en el referéndum sobre la LUC en marzo de 2022.
No conforme con esas dos reformas clave, el gobierno de la CR deberá en este 2023 atender a dos dimensiones fundamentales del país. Por un lado, es imperioso que los resultados sobre la inseguridad pública sigan mejorando. En efecto, la ciudadanía votó un cambio radical en 2019 y parte sustancial de su decisión fue para poder vivir en paz, sobre todo en los departamentos que conforman la zona metropolitana del país.
Sin duda, se constataron resultados positivos en estos dos años de gobierno. Pero se precisa avanzar más rápido, de forma de seguir abatiendo la criminalidad y sobre todo los delitos más violentos.
Por otro lado, una dimensión fundamental para el desarrollo del país pasa por una mejor inserción internacional. Ha quedado claro ya que el Mercosur no alcanza para el aumento de nuestras exportaciones: el motor del comercio está en otras partes, y tanto principales países de Asia -como China o Turquía-, como relevantes destinos en Europa -como el Reino Unido-, e incluso una mayor apertura con Estados Unidos nos son absolutamente necesarios para poder colocar nuestra producción exportable de calidad excelente. Este 2023, en este sentido, debe ser también un año de concreciones o, al menos, de avances muy significativos en la resolución de tratados de libre comercio que nos permitan salir de este encierro regional que ya lleva demasiado tiempo.
La agenda para este año es pues políticamente muy ambiciosa.
Si efectivamente se logra avanzar y mostrar resultados en materia educativa; si la reforma de la seguridad social, tan necesaria como gradualista en su implementación, es aprobada; si se sigue mejorando decididamente en materia de seguridad pública; y si, además, se camina a paso firme en materia de inserción internacional, entonces estaremos ante un año de enorme éxito no solamente para el gobierno de la CR, sino también y sobre todo para el país y su desarrollo futuro.
Es cierto que a medida que vaya avanzando el año las preocupaciones electorales van a ir ganando protagonismo en todas las tiendas políticas.
Sin embargo, para el caso de los partidos que conforman la CR, es evidente que más allá de tal o cual candidatura concreta, la mejor carta de presentación ante la ciudadanía será la culminación de un año 2023 lleno de las realizaciones que el país estaba demandando hace muchos años. Ojalá que las expectativas se cumplan para propiciar así un futuro venturoso para la Patria.