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En marzo del 2020, pocos días después de haber asumido el gobierno del Presidente Lacalle Pou y que el entonces ministro del Interior Jorge Larrañaga anunciara que su gestión se iba a apoyar en dos grandes pilares,
como la lucha implacable contra los delitos y el fortalecimiento de la dignidad policial, sucedió el primer lamentable episodio: un funcionario de la Intendencia de Montevideo denunció haber sido agredido por la Policía por tener un pegotín del Frente Amplio y al grito de “se va a acabar el recreo”.
Según su versión -recogida por algunos medios de comunicación, Adeom y el Pit-Cnt- cuando estaba por llegar a su casa en La Teja un grupo policial lo paró para hacer un control de rutina y en medio de preguntas un efectivo comenzó a insultarlo. Pensó que se le venía una golpiza y empezó a correr. Se armó una persecución y empezaron a dispararle. Hasta que una bala -dijo- lo hirió en una pierna, lo cual -según algunos medios- había sido confirmado por un forense.
Lo que no sabía este funcionario era que los policías llevaban cámaras y filmaron el episodio. Todo lo que había dicho el funcionario era una burda mentira, pero bien que la repitieron hasta que el ministro Larrañaga les mostró la filmación a los principales dirigentes del Pit-Cnt (en ese momento Fernando Pereira) y de Adeom (Valeria Ripoll). Ambos coincidieron en que no hubo ninguna agresión policial y se archivó la denuncia penal.
El ataque a la dignidad policial que promueve la LUC que han lanzado desaforados los partidarios del Sí, parecería que tiene por objetivo lograr el voto de los delincuentes, de los narcos, de los corruptos y de los porteros de Morabito.
Pocos días después un diputado del FA (Gabriel Otero, MPP) denunció que un “artista callejero” había sido apaleado por tres efectivos de la Guardia Republicana. En este caso se comprobó que no había policías (ni de la Republicana ni de cualquier otra repartición) a la hora donde se denunció el hecho. Otra mentira
Meses más tarde (noviembre de 2020) cuando la crisis del covid arreciaba, el gobierno apostaba a la “libertad responsable” y se buscaba evitar las aglomeraciones para proteger la salud de hombres, mujeres y niños, se produjo un incidente en la plaza Seregni. La Policía recibió varias llamadas de vecinos indicando que había una aglomeración de unas 200 personas que no estaban respetando las medidas sanitarias por el coronavirus. Dos veces y por altoparlante los efectivos exhortaron al grupo a que se dispersara.
La versión que circuló por las redes frenteamplistas y algunos “vecinos” fue que la Policía los “prepoteó”, detuvo a 11 mayores de edad y los condujo hasta la Seccional 4ta en clara demostración de “abuso”. El Frente Amplio pidió una interpelación al ministro Larrañaga. Pero, las cámaras que se hallaban ubicadas alrededor de la plaza mostraron que los agentes bajaron a conversar y mientras lo hacían fueron insultados y agredidos. Se les lanzaron piedras y botellas y tres efectivos quedaron lastimados y un móvil quedó bastante “machucado”. Seguimos con la mentira.
Podríamos seguir, pero los ejemplos alcanzan para ver que desde un principio han buscado dinamitar a la Policía a través de la mentira y la falsedad como grandes argumentos.
Si se quiere eso es pasado y entonces volvemos a ahora, a lo que ha ocurrido a pocos días del referéndum donde la ofensiva del Frente Amplio contra la Policía y su lucha contra el delito (muchísimo más exitosa que en los años de gobierno del Frente Amplio y sus promesas electorales de bajar, por lo menos, el 30% de las rapiñas) se han convertido en obsesión y quieren poner marcha atrás para regresar al auge de la inseguridad.
No tuvieron mejor idea que sacar a relucir la opinión del ex Director de la Policía Nacional (época de Bonomi), Mario Layera, para criticar a la LUC. El mismo que cuando estaba en actividad anunció que “un día los marginados van a ser mayoría” y que auguraba un escenario futuro como el Salvador o Guatemala, donde “el Estado se verá superado”. Donde “la gente de poder económico creará su propia respuesta de seguridad privada” (El Observador, 12/05/2018). No los pobres, esos quedarán en la mano de Dios.
Y ahora dice que la LUC “deriva en un Estado policial que no se corresponde con nuestra democracia y el respeto de los derechos humanos”. ¡Andá…!
Lo que parece con esta prédica y sus actitudes, es que el FA o su jefe el Pit-Cnt están buscando el voto para el Sí de los delincuentes, sus amigos, compinches y correligionarios; los corruptos; los narcotraficantes, los jefes de cárteles, los que viven del crimen organizado, los que permitieron el escape de Morabito. Esos son los únicos perjudicados por una Policía digna, Pero no les importa.
El asunto es vengar la derrota del 2019, impedir que el gobierno cumpla sus promesas electorales y el país funcione mejor. Y para eso cualquier cosa sirve, incluida la mentira.
A no perder la memoria, por favor.
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