Ayer la Ministra de Economía y Finanzas Azucena Arbeleche realizó la presentación “Situación fiscal y perspectivas macroeconómicas del Uruguay” con la natural expectativa que suele generar año a año. Arbeleche demostró, una vez más, la solidez y confiabilidad que caracteriza a la conducción económica desde marzo de 2020; acierta en sus proyecciones y cumple sus compromisos, con resultados palpables para los uruguayos.
La ministra Arbeleche presentó resultados concretos que demuestran el avance alcanzado en estos ya casi tres años de gestión: mayor actividad económica y más empleo, metas fiscales cumplidas sin aumento de impuestos, más recursos destinados a áreas prioritarias y avances en la agenda de reformas.
La economía en 2023 habría crecido 5%, una cifra muy buena en términos comparados. Será una cifra mayor a la estimada en la rendición de cuentas del año pasado, lo que confirma la seriedad de las proyecciones del equipo económico actual, en contraste con el de Astori y sus secuaces que nunca embocaron una cifra. Es muy importante, además, comprobar que se llega a este dato con una cifra récord de exportaciones y un crecimiento fuerte de la inversión y del consumo de los hogares.
En datos concretos que hacen a la calidad de vida de los uruguayos no faltaron números muy claros. En 2022 hubo 40.000 empleos nuevos y un número récord de cotizantes promedio mensual en el BPS que llegó a 1.473.750. Por su parte, luego del acuerdo entre gobierno, cámaras empresariales y Pit-Cnt de 2020 para priorizar la creación de empleo frente al ingreso real, este último dato viene aumentando consistentemente, como muestra el ingreso medio per cápita. A su vez, y antes de lo previsto por los agoreros de siempre, el salario real comenzó a crecer en 2022. Medido en términos interanuales, como debe medirse aunque al Cuesta Duarte siempre le cuesta reconocer algún mérito al gobierno, encontramos que el salario real general creció 1%, el de los funcionarios públicos 0,7% y el de los empleados privados 1,2%. Estos son números, que podrán interpretarse, pero no discutirse.
El repaso que realizó Arbeleche a las reformas en marcha fue también contundente: plan de apoyo a la primera infancia, transformación educativa, plan de vivienda para asentamientos, reforma de la seguridad social, apuesta a la innovación, inversión en obra pública, desarrollo de la agenda ambiental y profundización de la inserción internacional. En cada uno de estos temas existen resultados concretos, como el bono crianza que ya se implementó, la nueva currícula que comienza a aplicarse en marzo en la enseñanza, una inversión récord en asentamientos, una reforma de la seguridad social con media sanción legislativa, planes concretos para apalancar inversión privada en temas de innovación, números récord de obra pública y de obra que ya está en funcionamiento, una agenda ambiental ambiciosa y reconocida internacionalmente, y mejoras concretas para nuestros exportadores como la tasa cero desde zonas francas para Brasil que ya tiene un impacto directo y profundo.
Otro aspecto clave es que por tercer año consecutivo se cumplieron los objetivos fiscales. Mientras que Astori proyectó disminuir el déficit fiscal en el período anterior hasta el 2,5% y lo aumentó llevándolo al 5%, lo que da cuenta de lo nefasta de esa conducción de esa época, ahora Arbeleche cumple lo que compromete. Se cumplió la meta de resultado estructural, la meta de tope de gasto y la meta de endeudamiento, todo lo cual es, además, una responsabilidad legal desde la aprobación de la LUC y su ratificación por parte del soberano. Adicionalmente en 2022 volvió a bajar la deuda bruta y la neta sobre el producto y nuestro país ha tenido una mejora en su calificación crediticia y el menor riesgo país del continente. Todo esto no es un fetichismo de economistas, se traduce en menor pago de intereses de deuda lo que permite volcar recursos a la educación, la salud y la vivienda, por ejemplo, permite atraer inversiones que generan trabajo, y permite asegurar la sostenibilidad de los recursos que se brindan a los distintos fines.
En definitiva, la gestión de Azucena Arbeleche no sólo es seria, responsable y sensible, lo que ya todo el país ha verificado en el tiempo que lleva como ministra. También se traduce en resultados concretos en la calidad de vida de los uruguayos que sienten cómo a través del empleo y sus ingresos el país progresa.
La economía del país, y la suerte de los uruguayos, está en buenas manos.