La desaprobación al Intendente

Las nuevas encuestas sobre aprobación de la gestión departamental en la capital, no deberían sorprender. La gestión es efectivamente mala y los montevideanos así lo están manifestando.

Las encuestas expresan el humor montevideano respecto a cómo se hacen las cosas. Pero a estar por sondeos poco favorables al gobierno municipal en períodos anteriores, ellas no permiten pronosticar desarrollos futuros. Por más negativo que sea el resultado, es poco probable que a partir de estos datos la gestión mejore. Y si bien nunca está dicha la última palabra, nada asegura que enfrentado a una elección, el Frente Amplio pierda. Merecería que así ocurra, pero cuenta con un apoyo frentista en la capital que le es leal, aunque eso implique vivir entre la mugre y el deterioro.

La encuesta de Cifra señala que el 52% de los montevideanos desaprueba la gestión de Bergara y solo el 26% la aprueba. Entre los que votaron al Partido Nacional en la última elección nacional, un 73% no aprueba la gestión mientras que no lo hace un 35% de los que votaron al Frente.

Llama la atención que cuando esa encuesta se desglosa por franjas etarias, el porcentaje de desaprobación crece entre los más jóvenes: un 61% no está de acuerdo en cómo trabaja la Intendencia, y solo 19% la aprueba. Es obvio que las generaciones nuevas valoran otra forma de relacionarse con su ciudad, y no es esta la que les gusta o quieren.

Carece de sentido decir una y otra vez cuan sucia, deteriorada y decadente está la capital del país. Lo está y ya lo sabemos. Van varias administraciones frentistas que no han hecho nada para revertir la situación.

Esta administración, la séptima que gestiona en forma consecutiva el Frente Amplio, asumió en 2025 sin programas claros para poner en marcha. Da la impresión de que improvisa sobre la marcha y la gente lo nota.

Prueba de ello es que no tiene propuestas definidas para dos temas que han estado sobre la mesa desde que Mario Bergara asumió como Intendente: el transporte público y la limpieza de la ciudad.

Respecto a lo sucia que está Montevideo, nada cambió desde que ejerce como intendente. Los basurales en torno a los contenedores siguen en pie. La propuesta de que cada casa tenga su propio mini-contenedor avanza con extrema lentitud. Hay gente conforme con el sistema y otra que no lo está. Hay casas cuyo diseño permite tener uno de estos contenedores en su interior, otras no. Y el sistema no garantiza que la ciudad pase a estar limpia.

Cada cambio de sistema toma de sorpresa a hurgadores y a vecinos inescrupulosos. Pero en poco tiempo captan cómo funciona ese nuevo mecanismo y aprenden a usarlo a su conveniencia. Poner los contenedores grandes fue, en el papel, una buena idea y se usa en muchas ciudades. Pero en los hechos, hurgadores y personas poco proclives a cuidar la limpieza, terminaron ganando.

Si no se aplican severas sanciones contra unos y otros, por genial que sea un mecanismo, estará destinado al fracaso. El problema no está en el sistema sino en los que en forma metódica ensucian la ciudad.

También respecto al transporte público, la Intendencia está improvisando. Hubiera sido lógico que desde el día uno de la gestión de Bergara, ya hubiera un plan. Sin embargo, no lo hubo y pasaron los meses en que todo se concentró en una discusión estéril sobre dos modelos a adaptar para 18 de Julio, ninguno de los dos realmente satisfactorios.

La impopularidad de Bergara no quiere decir que la derrota del Frente Amplio en las próximas elecciones departamentales esté garantizada. Montevideo sigue siendo un bastión frentista con un núcleo duro dispuesto a votar a su partido más allá de lo mal que gestione las cosas.

La pregunta entonces es si la Coalición Republicana está ya hoy mismo, trabajando en ofrecer una propuesta seductora que convenza a los montevideanos, un plan que haga posible transformar la ciudad, hacerla eficiente y funcional, más inclusiva, limpia y linda. Algo que invite a soñar y que haga posible apostar por el cambio que tanto se necesita.

No se trata de concentrarse solo en criticar lo mal hecho. Eso lo hacemos todos: frentistas y no frentistas. Sabemos dónde está omisa la Intendencia. Lo que importa es qué y cómo se pueden mejorar las cosas. Qué ideas nuevas, distintas y posibles se ofrecen. Y para eso hay que empezar a trabajar ya. Cada partido de la Coalición tiene que hacer sus proyectos, cotejarlos con sus socios y hacerlos públicos. Ahora, no tres semanas antes de las elecciones departamentales.

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