Corrupción, comentarios y realidad

Vamos a empezar con el precio del boleto. Bajaron los combustibles en un 3%, pero aumentó el boleto capitalino en un 8% aproximadamente: el pago con tarjeta STM acaba de subir de $ 39 a $ 42, en tanto el boleto con pago en efectivo pasó de $ 48 a $52. Se trata del tercer aumento del boleto en la “era Cosse”, que sumado a los anteriores que aplicó alcanza $ 12 y mucho bla bla bla para justificar el salto.

Si se quiere un comparativo con las decisiones de anteriores intendentes frenteamplistas, tenemos que en los cinco años de Ehrlich el boleto subió $ 4; con Ana Olivera fueron $ 7 y con Daniel Martínez pegó un salto a $ 14. Ahora no hay dudas de que, con combustibles más baratos o más caros, Carolina Cosse establecerá un nuevo récord, porque todavía le quedan dos años por delante para incrementar su costo.

Obviamente que la decisión de Cosse no fue recibida en silencio. El edil del Partido Nacional Diego Rodríguez fue categórico: “Es una clara muestra de que Cosse gobierna de espaldas a la gente y le pega un mazazo a los que más necesitan. Tenemos una IMM donde la única constante que mantiene es el afán recaudador”.

Por su parte Laura Raffo, presidente de la Comisión Departamental de Montevideo del Partido Nacional, se limitó a decir que “Sube el boleto y es una realidad; los montevideanos no se enteran por comentarios”, en una muy directa alusión a las declaraciones de Cosse cuando opinó sobre el viaje a Brasilia de Lacalle, Sanguinetti y Mujica. Tras elogiar el gesto del presidente Lacalle Pou de viajar junto a Julio María Sanguinetti y José Mujica a la asunción del presidente Lula, se despachó “por comentarios” que “tenemos una imagen muy dañada por el caso de corrupción en la Torre Ejecutiva y hay que reconstruirla. La imagen que estamos dando hacia el exterior en los organismos internacionales está complicada”.

No hay dudas, Cosse es del Frente Amplio y el Frente Amplio padece de una enfermedad que es atacar al gobierno en forma permanente, por cualquier motivo y sin necesidad de argumentos. Es una realidad y, en este caso -como diría Ortega y Ga-sset- “peor que tener una enfermedad es ser una enfermedad”.

Cosse se olvidó que a mediados de diciembre, el presidente de Antel, Gabriel Gurméndez, fue llamado por la Fiscalía de Delitos Económico que encabeza el Dr. Enrique Rodríguez (por donde Cosse ya pasó y se limitó a expresar que todo es “una opereta política”) para ratificar las denuncias presentadas por el caso Antel Arena, donde es la principal protagonista y ahí sí que hay “comentarios” de corrupción.

Los “comentarios” (o realidad) dicen que el costo inicial del Antel Arena cuando la entonces presidente de Antel Carolina Cosse anunció la obra fue de 40 millones de dólares. Pero a medida que la construcción avanzaba la cifra empezó a caminar por un empinado repecho: rápidamente trepó a US$ 55 millones, luego a US$ 80 millones de dólares y finalmente al precio real y verdadero de US$ 120 millones de dólares (US$ 119.721.147, exactamente). Esta cifra está documentada en la auditoría que trabajó en Antel desde el 2020. ¿Con el dinero de quién pagaba Antel?

Otros “comentarios” (o realidad) agregan que hubo un pronunciamiento de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep o Junta Anticorrupción) que fue categórico; su fallo concluyó en que la construcción del Antel Arena fue un gran nido de irregularidades. Entre ellas el “apartamiento a normas de rango constitucional, legal y reglamentario” constatadas por el Tribunal de Cuentas, así como el desapego de Antel a los dictámenes, lo que resulta evidencia suficiente para sostener la existencia de un proceder contrario a derecho y a las normas y principios de la buena administración”. Antel invirtió la regla general en materia de contrataciones administrativas para su obra: usó y abusó de la “contratación y compra directa” que debería haber sido la excepción, pero la convirtió en la regla. No hizo llamados públicos ni invitó a cotizar a grupos de proveedores: simplemente contrató en forma directa y casi siempre con el mismo.

Gurméndez fue bien preciso a la hora de comentar su presencia en Fiscalía: “Se ratificó todas las cosas que hemos expresado en ámbitos públicos, en la prensa, o en el propio Parlamento referido a la denuncia penal”.

No está claro que pueden pensar o que puede ocurrir en los organismos internacionales. De repente tenemos una imagen muy dañada o complicada por el caso de corrupción en el Antel Arena y hay que reconstruirla. Pero nada de comentarios: que se pronuncie la Justicia y nada más.

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