Esteban Szabados | Brasil
@| El 23 de febrero, fueron rescatados 207 agricultores en la región de “Bento Gonçalves” (RS, Brasil), en situación análoga a la esclavitud. Eran del estado de Bahía (región nordeste), y trabajaban para una empresa que presta servicios para tres grandes bodegas “gaúchas”: Aurora, Garibaldi y Salton que dijeron que no sabían nada de lo que pasaba. Estos obreros sufrían violencia (eran azotados), usaban tobilleras y se alimentaban con comida en mal estado.
Una conocida mía, que es de esa región, me dijo, con tono alicaído, que estaba preocupada por la repercusión e imagen negativa que se harían las personas de la zona. La noticia apareció en los principales medios de comunicación y además, en las redes sociales, algunos “influencers” llamaban a un boicot a los conocidos productos de las tres bodegas: vinos, champañas, espumantes y jugos.
Ahora bien, el Ministerio Público ya tomó cartas en el asunto: aplicó respectivas multas tanto a la empresa subcontratada como a las tres bodegas. No creo que se haga un boicot “popular” contra esas vinícolas, pero bueno, la justicia actuó y es gratificante saber que no echaron en saco roto esta lamentable actitud empresarial inmoral y sin ética.
En mi opinión, que cada uno decida si vale la pena poner en la mesa un vino hecho con el sudor de personas maltratadas. Será una decisión ética.