@|Se cumplieron, en octubre, 50 años de “La hazaña de Los Andes”.
Me pareció interesantísimo el video realizado por este diario (El País) en el que algunos de los sobrevivientes de esta “historia de amor”, como la llama Fernández, y humanamente heroica, narra las vicisitudes que tuvieron que enfrentar del 13 octubre al 22 de diciembre de 1972.
Más allá de los datos objetivos de cómo, cuándo y dónde ocurrió el accidente del avión, o cómo salieron de la montaña, me gustaría destacar aspectos humanos que nos dejan una gran lección de vida.
A través del relato, reconstruido después de medio siglo, es posible percibir que eran jóvenes de mucha fe. Esta semilla estaba plantada en sus corazones, y la prueba de la cordillera la hizo crecer y florecer.
Descubrieron qué es ser rico en verdad: ser rico es poseer la vida. Además, los sobrevivientes nos animan a vivirla a fondo, porque esta vida es un verdadero tesoro.
“La sociedad de la nieve” se sobrepuso a las adversidades porque emergieron de sus espíritus la fuerza, la compasión, la solidaridad, la fe y la esperanza.
Es una gran lección en cuanto a los verdaderos valores sociales.
Les doy las gracias por haber compartido su historia, que quedó como marca, símbolo de la identidad uruguaya.
Quería añadir una escueta anécdota que conecta esta narrativa de una experiencia de vida con mi padre.
En aquella época, Istvan (Esteban en español) era fotógrafo de eventos sociales y de los equipos de “rugby”. Colaboraba con este periódico en las crónicas sociales. La madrugada del sábado 14 de octubre de 1972, lo llamaron de El País para pedirle una foto del equipo de “rugby” del “Old Christians”, ya que querían publicarla. Con celeridad, él la imprimió y la entregó al diario, al que le agradezco por difundir esta “historia de amor” a la vida.