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Si la prensa es chismosa, la información es poca cosa...

Alberto Rodríguez Genta | Montevideo
@|Es tan lindo el Uruguay, pero tan chismoso que nos parecemos a los argentinos. Y bueno, tendremos que reconocer que somos los hermanos menores, al decir del hombre que hoy amasa la “massa” en aquel país.

“Uno tiende a querer diferenciarse de aquel al que se parece más. Con el que se parece menos, la diferenciación es casi natural, no hay que intentarla”, dice el historiador y politólogo uruguayo Gerardo Caetano. Por eso, continúa Caetano, el uruguayo no busca diferenciarse del brasileño y sí del argentino. Pero no es fácil.

“Son tan vistosas (y audibles) las similitudes entre ambos países que a veces no dejan ver las profundas diferencias”, afirma Ana País, para BBC News Mundo, analizando diferencias y similitudes con nuestros hermanos.

Hace poco tiempo, una de las tantas “diosas” del otro lado del río afirmaba que “Los uruguayos nos copian en todo”. ¡Caramba! ¡Y es que en parte tiene razón! Por algo nuestros más conspicuos medios de prensa viven pendientes de cuántos chismes y escándalos se producen en aquel país. Y lo publican diariamente.

El caso Astesiano, por ejemplo, es una novela uruguaya tragicómica que han ido hilvanado y difundiendo los medios de comunicación. Un suceso lamentable que ya está siendo ampliamente investigado en los ámbitos de la Justicia, lo convirtieron en el alimento diario del chisme y la manipulación, en la búsqueda desesperada de exprimir el sentido del sensacionalismo como profesión.

El método siempre es el mismo; algún alcahuete por intereses políticos, económicos o lo que sea filtra los chats de las conversaciones y declaraciones desde la Fiscalía y alborota el gallinero. De ahí en más, toda la prensa se unirá en una misma orquesta, ejecutando las melodías de enchastres y salpiques personales que se mutiplicarán vertiginosamente. Y todo el aparato político, los sindicatos y otros interesados se sacarán los ojos entre ellos mismos con tal de marcar protagonismo y marchar al son de la partitura; demostrando la pobreza del contenido.

Pero lo más grave es que hemos llegado a un grado de chismerío y poca seriedad tal que, ahora, apenas el fulano Astesiano hace alguna declaración en Fiscalía, a los pocos minutos ya han sido filtradas a la prensa. Y desde la prensa al resto de la sociedad.

Se ha convertido en una caza de brujas, comprometiendo la dignidad de funcionarios policiales y todo aquel que sea necesario para armar el show que alimente el circo.

¡Por favor, señores de la prensa: dejen actuar a la Justicia sin predisponer, diariamente, a la población!

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