Vecina | Maldonado
@|El eslabón invisible: cuando el sistema y la salud mental chocan.
Nos rasgamos las vestiduras y nos sacudimos con las cifras de suicidios en adolescentes. En Maldonado el dolor se ha vuelto demasiado frecuente en este último tiempo, y la reacción social es siempre la misma: campañas de concientización y llamadas a “hablar del tema”. Pero nos estamos olvidando de una parte crucial del problema.
No alcanza sólo con promover espacios de diálogo en las familias, los jóvenes o las comunidades educativas si después, al golpear las puertas de la justicia y de los organismos que deben intervenir, nos encontramos con que se desconoce por completo de qué se trata la salud mental. El vacío se vuelve crítico cuando miramos hacia las instancias donde se toman decisiones sobre la vida de los menores y las familias.
No todos los casos delicados pasan por los tribunales, es cierto; pero hay muchos que sí. Y quienes transitan por esos procesos no son solo los niños y adolescentes, sino también las madres, atravesando caminos largos y desgastantes.
Hay situaciones de violencia no física —psicológica, silenciosa— que llegan pidiendo auxilio. Cuando no hay una marca física que exhibir, el sistema tropieza con sus propias limitaciones para registrar ese dolor. La agresión psicológica destruye por dentro, día a día, sin hacer ruido, y sus consecuencias pueden ser devastadoras.
Cuando los chicos —que están forjando su identidad y su mundo emocional— intentan expresar lo que les pasa, muchas veces se encuentran con respuestas frías y distantes, donde los tiempos burocráticos pesan más que la urgencia de escuchar el sufrimiento de un menor.
Después nos sorprendemos cuando un adolescente colapsa. ¿Pero nos preguntamos por qué? Ese chico no se quiebra de la nada; se fue desarmando en silencio mientras las estructuras que debían resguardarlo no supieron leer las señales a tiempo.
Concientizar a la sociedad y a las familias es necesario, pero de nada sirve si quienes operan y deciden desde los organismos que deben intervenir no incorporan una mirada real de salud mental y empatía. Porque las decisiones tomadas desde la desconexión con la realidad humana pueden costar demasiado caro.
Salud mental
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