@|El día 11 de febrero ppdo. se publicó en esta página y bajo el mismo título una interesante contribución de un lector, que firma “Conductor insatisfecho”. En la misma, que suscribo totalmente, da cuenta de la lentitud de la circulación y en la cantidad de obstáculos que se deben enfrentar al circular por la Ruta Interbalnearia, como ser: reducción de velocidad a 60 km/h en diversos tramos, la instalación de semáforos que interrumpen el avance de los vehículos, peatones que cruzan la ruta de forma peligrosa, zonas pobladas en los costados de la ruta, instalación de radares en muchos puntos, etc.
Efectivamente, la que fue originalmente proyectada, promocionada y construida bajo el régimen de concesión de obra pública, como doble vía rápida entre Montevideo y Punta del Este, se encuentra hoy totalmente desnaturalizada. Según los principios de la Ingeniería Vial, se debe brindar al usuario confort y seguridad al circular por la ruta, cosa que hoy no ocurre por la numerosa cantidad de obstáculos. En lugar de priorizar las buenas condiciones de circulación se penaliza al conductor imponiéndole semáforos, con tiempos de luz roja comparables o en algún caso quizás superiores a la de luz verde, olvidando que la preferencia la tiene la ruta y no las vías transversales que la cruzan; radares fijos o móviles, que obligan a bajar la velocidad a 60 km/h, en algunos casos inexplicables.
Al momento del proyecto la velocidad directriz de la ruta fue fijada en 110 km/h. La velocidad directriz es el parámetro rector de la definición geométrica de la ruta. A partir de él se despliegan toda una serie de valores, como ser distancias de visibilidad, radios de curvatura de acordamientos verticales y horizontales, pendientes, ubicación de las señalizaciones verticales y horizontales, etc., valores que son los que otorgan al conductor condiciones, como se dijo, de confort y seguridad en la circulación.
Si la ruta fue proyectada para 110 km/h no es aceptable que la velocidad promedio del viaje Montevideo-Punta del Este sea de 65 km/h, como bien apunta el autor de la nota mencionada. La velocidad promedio debería situarse entre 80 y 90 km/h. De lo contrario, vamos en camino de hacer una regresión en el tiempo, en que los vehículos circulaban a 60 km/h máximo.
Para revertir la situación y lograr que el tránsito vuelva a ser ágil habría que eliminar semáforos en cruces secundarios, conduciendo los vehículos por las calles de servicio paralelas a la ruta, a cruces de mayor importancia, donde los tiempos de luz verde en la ruta sean más prolongados que en las vías transversales. Otras medidas complementarias serían la eliminación de los radares, reemplazándolos por mayor presencia y vigilancia de policía caminera en horas pico y la instalación de barreras flex-beam que desalienten el cruce de peatones en forma arbitraria, concentrando estos cruces en pasarelas superiores.
No hay que olvidar que la Ruta Interbalnearia es nuestra ruta turística por excelencia, que es una ruta en la que se paga peaje y por tanto al conductor no se le debe hostigar, sino por el contrario se debe procurar que su viaje sea seguro y confortable.