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Punto de inflexión en la economía

Más allá de “sesudas” formulaciones mediáticas cuya única finalidad parece ser la demostración d@|e erudición en el tema por parte de un perito ante sus pares tecnocráticos, creemos y decimos en idioma comprensible para quienes somos de a pie aunque poseamos auto que, el dólar está siendo manejado “a dedo” en su tasa de cambio con repecto a la moneda nacional.

Nos duele decir esto, porque tal extremo constituye una “versión aumentada, corregida y mejorada” de la economía frentista de 15 años de “gobierno”. Ni más ni menos, se ha enfatizado en la aplicación del trasnochado sistema de combatir la inflación fundamentalmente a través del atraso cambiario que tanto perjuicio le ha deparado al país históricamente, aumentando su Deuda Pública, erosionando la Balanza Comercial y Cuenta Corriente, y lo que es peor: coartando el dinamismo de la economía mediante una política monetaria contractiva que resta capacidad de consumo a la población.

Combatir la inflación parece ser un fin en si mismo. Que sepamos nadie en el planeta ha muerto por inflación. Nadie ha dejado de ser quien es por inflación con los salarios indexados.

El ciudadano (consumidor) lo único que necesita es tener en su bolsillo los pesos aunque sean flacos pero suficientes para su presupuesto Habrá espiral inflacionaria: ¿Y qué? ¿Se muere alguien? Por supuesto que no. La que morirá paulatinamente ante la dinamización de la economía es la propia inflación.

Es inexplicable que, desde el gobierno de Lacalle padre e incluyendo los frentistas, seamos el único país de la región con un atraso cambiario masoquista. ¿Acaso somos objeto de una experiencia clínica sobre el principio activo llamado Inflación?

El acervo empírico sobre los beneficios de la inflación transitoria tiene enormes ejemplos como el de Brasil.-

Ese país no sería hoy la potencia que es si no hubiera tenido la hiperinflación generada por Collor De Mello ¡quien fue defenestrado por tal motivo!

Se debe usar la inflación en vez de combatirla, y aumentar paralelamente el tamaño y la cantidad de obras de infraestructura pero achicando el gasto del Estado; porque una cosa es inversión y otra es gasto, no dudando ante ofrecimientos de capital externo. El préstamo y el capital internacional deben usarse en inversión no en gastos. Y así lo hizo Collor en Brasil.

Llegamos a un nudo gordiano donde los únicos beneficiarios de esta economía son los importadores y los bancos privados (todos extranjeros). Si se produce un aumento del dólar la banca tendrá problemas para el rescate de su cartera. Entonces, nuestra economía y bienestar están postergados para defender el negocio de los bancos. En la casi totalidad restante de sectores económicos y ciudadanos de a pie, cada vez que se venden dólares están contribuyendo a una monumental transferencia de recursos desde puntos neurálgicos de la economía a irracionales destinos, y lo más destacable: ¡Hemos conseguido inflación en dólares! Es un círculo vicioso.

Sería bueno hacer un análisis para saber quienes se tragan la diferencia de precio que dejan de percibir por el atraso cambiario los que venden dólares simplemente para cumplir sus compromisos y vencimientos, o los compran por las mismas causas ya que deberán adquirir más divisas para pagar la inflación en esa moneda.

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