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"Prudencia y equilibrio"

Dr. Jorge W. Álvarez | Montevideo
@|El Director General de la Fiscalía –y no Fiscal de Corte en este caso- sigue acumulando deslices en sus apariciones públicas, siempre indeseables en un ámbito que, igual que el de la Justicia, debe tener en el silencio la expresión más elocuente de su imparcialidad. Ahora resulta que el aludido Director General vuelve sobre lo andado -el caso Astesiano, motivo de sus desvelos- y remató sus comentarios con esta recomendación paternalista: “Lo único que le pido a los fiscales es prudencia y equilibrio”.

Veamos, una cuestión gramatical primero: no es le pido, sino “les” pido, porque se refiere a varios. En lo sustancial, no se advierte la razón por la que el superior jerárquico debe recomendarles a los fiscales “prudencia y equilibrio”. Porque los fiscales, como los jueces, están formados para actuar con imparcialidad, garantía suprema de los derechos de todos y rodrigón tutelar de la Justicia. Meterse ahora con la prudencia y el equilibrio es introducir un componente de carácter psicológico, ajeno por completo a todo control de jerarquía.

Por otra parte, ratifica una vez más la actitud de señorío que, al igual que su antecesor, tiene el Dr. Gómez sobre la Fiscalía General, reflejada en ciertas conductas que, por conocidas, más vale omitir. Porque la prudencia y el equilibrio son conceptos típicamente subjetivos que anidan en la conciencia de cada uno, por lo cual, vedado debe entenderse cualquier afán de definirlos e intervenir en ellos.

Fuera de toda legalidad, la recomendación se parece a la de un padre bueno a sus hijos desobedientes. Coloquialmente, sería “pórtense bien”, con un tufillo injerencista de color amarillo, como las advertencias del Inumet cuando anuncia mal tiempo.

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