Esteban Vicente | Colonia
@|Se trata de dos elementos largamente utilizados por algunos políticos para mantener la atención del público. Muchas veces se usa también para distraer el foco sobre algo que no desean que se avance en investigaciones en su contra.
¿Qué ocurre actualmente con la oposición al gobierno? Que la trama que organizaron durante quince años a través del Mides, para mantener atrapados a los infelices que necesitaban alimentarse dada su condición social o económica, fue gradualmente desbaratada por las actuales autoridades de dicho Ministerio. O sea que las organizaciones partidarias que se dedicaban a las denominadas “ollas populares” fueron gradualmente descubiertas en su real dimensión, no precisamente enfocada en sacar de la pobreza y dependencia de muchos compatriotas.
¿Qué surgió entonces? El circo.
Y no se escatimaron gastos para mantener sus funciones, siempre con la colaboración de ciertos agentes de prensa. Pasaron tres años, pero cuando estalló a nivel global el “coronavirus”, cada acción emprendida por el gobierno tenía una contramedida a nivel de la oposición y del sindicalismo. Luego, cuando vieron que la población respondió con “libertad responsable”, se tuvieron que atragantar con sus reclamos de confinamiento total, como hiciera Argentina, con sus consecuencias económicas desastrosas.
Siguió luego su encarnizada oposición a la Ley de Urgente Consideración, con pronósticos cataclísmicos, que luego vieron derrumbar ante su confirmación en el referendo que convocaran para su derogación.
En el circo siempre hay diferentes rubros que se utilizan para mantener entretenido al público; el domador con las fieras, el mago con sus tretas y el payaso para rellenar espacios en blanco.
Una vieja trama de pasaportes a ciudadanos rusos con falsa registración legal uruguaya, de la que a muy pocos le interesaba divulgar, tuvo la incorporación de uno de los guardaespaldas del Presidente Lacalle Pou. Y entonces todas las baterías apuntaron en esa dirección. Mañana, tarde y noche con un solo titular en las noticias: “El caso Astesiano”.
“Corrupción en la torre Ejecutiva” como una novedad sin precedentes, obviamente olvidando casos, como el del ex Secretario Presidencial. Aparecieron los famosos chats que fueran administrados homeopáticamente para mantener el tema vigente. Pero la función terminó con la condena al imputado, luego de aburrir con tantas “filtraciones” de Fiscalía como no se tenía registro.
¿Qué tenemos ahora? Que la Sra. Fiscal que tuvo que soportar todas esas “filtraciones” por no estar afiliada al sindicato ni pertenecer a los cuadros dominantes en la Fiscalía, ahora pasó a ser el blanco de todo tipo de ataques personales y funcionales por haberse “metido” con un referente del FA.
Como decía el finado capocómico argentino Alberto Olmedo: “¡Al Bobby no!”.