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Nuestro adversario en 2024

Juan Pedro Arocena | Montevideo
@|Bases Programáticas del FA (1971 - 2023). (I): La Liberación Nacional.

Las “Bases Programáticas” de 1971 plasmaron un programa antioligárquico, aintiimperialista y de liberación nacional en clara sintonía con el mensaje de “…obtener su liberación política, económica y social…” de la “Primera Conferencia de Solidaridad de los pueblos de Asia, África y América” (la “Tricontinental”) llevada a cabo en La Habana entre el 3 y el 14 de enero de 1966. En esas bases de 1971, se proponía en síntesis la reforma agraria, la nacionalización de la banca, del comercio exterior y de la industria frigorífica. En el documento que ha dado a conocer el FA en 2023, llamado “Un programa para Uruguay” y “Propuesta Bases Programáticas 2025-2030”, no encontraremos ni una sola vez imperialismo, oligarquía, nacionalización, liberación. Pero aquellos polvos trajeron estos lodos.

En esta entrega queremos comentar un concepto incluido en las Bases Programáticas de 1971 que encontramos expresado al final de su párrafo 19): “Integrar a las Fuerzas Armadas en el proceso de liberación nacional y desarrollo económico, social y cultural del país”.

Pongamos esta frase en su debido contexto. Acaparando el liderazgo de los movimientos anticolonialistas que se desarrollaban en los territorios que hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial se habían mantenido como colonias de las grandes potencias occidentales, en los años sesenta, el comunismo avanzaba en el planeta. Pero el territorio latinoamericano había conseguido su independencia, del dominio español y portugués en el siglo XIX. Se hacía necesario por lo tanto replicar las exitosas experiencias de los frentes de liberación nacional nacidos en la lucha anticolonial, para no dejar fuera de la revolución internacional a aquellos países que, con más de un siglo de vida independiente, igualmente sufrían según la doctrina, la opresión imperialista.

Este concepto de “liberación nacional”, calzaba bien a los frentes insurreccionales que se organizaran en naciones independientes y para las cuales la lucha armada quedaba legitimada y promovida a partir de la doctrina plasmada en el texto de la declaración de la Tricontinental.

En Uruguay, no por casualidad, un grupo informal que se había dedicado a desarrollar la acción directa desde 1962, sesionaba también en enero de 1966 en su primera Convención Nacional. En ella, se aprobó el “Documento N° 1”, que le daba el nombre a la organización: Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLNT).

Cinco años más tarde desde la trinchera legal, el Frente Amplio proponía otro tanto en sus Bases Programáticas procurando comprometer en ese proceso de “liberación nacional” a nuestras FF.AA.

Congruentes con este postulado de febrero de 1971, apenas dos años más tarde, apoyarían los Comunicados 4 y 7 que marcaron en realidad el verdadero inicio de la dictadura.

Para muchos, el actual Frente Amplio dista mucho del de entonces, pero el apoyo a las dictaduras latinoamericanas actuales reconoce su origen en las mismas cabezas pensantes, en las que, además de las canas, perviven estas primigenias inclinaciones.

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