Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

Naturaleza y construcción

Puntaesteño futurista | Maldonado
@|La transformación del paisaje urbano y natural en el litoral de Maldonado —desde los bosques tradicionales de Punta del Este hasta la escala baja de La Barra y José Ignacio— expone un dilema central para el desarrollo regional: la tensión entre la inversión inmobiliaria inmediata y la preservación del capital ambiental que dio origen, precisamente, al atractivo de la zona.
Ha habido planteos de grupos de fernandinos procurando evitar acciones que perjudiquen el paisaje.
El avance sobre áreas de vegetación y dunas no se limita a un debate estético. Desde el punto de vista técnico y microclimático, la sustitución masiva de suelo natural por masa edificada e infraestructura impermeable altera de forma acumulativa el equilibrio ecológico:
-Aumento del impacto térmico y erosivo: La pérdida del dosel arbóreo e impermeabilización del suelo reduce la infiltración natural del agua de lluvia, sobrecarga los sistemas de drenaje y acelera la erosión costera.
-Fragilidad ante el cambio climático: La remoción de vegetación defensiva y la intervención sobre el cordón dunar disminuyen la resiliencia del territorio frente a eventos meteorológicos extremos y al ascenso del nivel del mar.
-Pérdida de la identidad y del valor de marca: La identidad paisajística que posicionó internacionalmente a Maldonado corre el riesgo de degradarse si priman las excepciones sistemáticas sobre las directrices de ordenamiento territorial.
Las políticas públicas no pueden gestionarse únicamente bajo la lógica del incentivo fiscal o la rentabilidad de corto plazo. A nivel internacional, las ciudades costeras de vanguardia adoptan criterios de Desarrollo Orientado a la Resiliencia: Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), líneas de retención de la edificación frente a la costa y el cumplimiento estricto de las medidas cautelares y planes locales.
El verdadero desarrollo sostenible no prohibe la inversión, sino que la condiciona a la conservación del ecosistema. Proteger nuestro entorno arbolado y dunar no es un freno al progreso; es la única garantía para mantener el valor social, ambiental y económico del departamento a largo plazo.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar