Alfredo Etchegaray | Maldonado
@|En la ciencia que estudia la naturaleza y la evolución de la vida y su capacidad de adaptarse a nuevos escenarios, hay infinita sabiduría para aprender a vivir, a sobrevivir y a crecer.
Los Gobiernos y los Estados tienen poder y controlan los dineros y tiempos de los ciudadanos que producen, y esa posición cómoda produce irresponsabilidad administrativa e ineficiencia, creadora de las innecesarias burocracias que empobrecen y desestimulan.
Los poco frecuentes funcionarios, maestros, médicos y policías idealistas, con capacidad de lograr mejoras y alta eficiencia, se ven atrapados en la rigidez del sistema o aparato administrativo, la disciplina partidaria o las limitaciones impuestas, que impiden aplicar planes piloto de alta creatividad.
La “Solución es la Evolución” pragmática y basada en información proveniente de los nuevos escenarios. Para que se comprenda mejor, en el fútbol gana más el jugador que mete más goles o ataja mejor. Entre los creativos y emprendedores también.
El partido de la prosperidad se gana trabajando en equipo e implementando decisiones de eficiencia administrativa y no populistas. Agrandando la “torta del PBI” y no cada vez más comiendo como administrativos, sin producir para exportar bienes o servicios; trabajando todos podemos crecer, incluyendo una gran evolución cultural con educación financiera y emocional. Si se implementa una política de Estado de capacitación e incentivos, evitaremos este creciente “Barranca Abajo”.
Imaginen que los policías puedan cobrar incentivos atractivos por lograr resultados, y si tienen más libertad y con apoyo de la Justicia. Imaginen que los maestros tengan mayor libertad para implementar planes y se beneficien, por concurso y resultados. Imaginen que los sueldos y beneficios de los Ministros, Legisladores y Embajadores, incluyendo el Presidente y otros funcionarios, estén vinculados a los resultados del crecimiento de la economía, la seguridad, la educación, la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.
Numerosos ciudadanos sienten un “desencuentro” entre el sistema político y la realidad.
En las “mentes de sus gentes” está el potencial de crecimiento económico y emocional de una nación.
No se crece con más deuda y burocracia endémica.
No se crece con una educación que ha quedado en el pasado, desvinculada de nuevos escenarios.
No se crece con inseguridad.
No se crece con un Estado obeso, lento y que desestimula a través de la tragedia de la carestía y su burocracia.
La desigualdad entre los excesos y beneficios del muy injusto aparato estatal, y los ciudadanos, está en sus límites. Cierran empresas y pocas nacen; como tampoco hay nacimientos y la población envejece y el BPS se desfinancia.
También los inversores del mundo van donde escuchan aplausos sin conflictos. Los trabajadores son parte del equipo y deben cuidar sus derechos pero también sus fuentes de trabajo.
El pragmatismo y la eficiencia no tienen color político.
Es hora de evolucionar para crecer y vivir mejor.
¡Bajen el costo del Estado por favoor!