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¿Malvinas?, no en mi nombre, ¡VLLC!

Alejandro A. Tagliavini | Estados Unidos
@|La palabra “patria” proviene del latín, patrïa que significa la “tierra de los padres”. Así el amor a la patria es natural y sano ya que es el lugar de los padres, de la familia y, al menos, de la infancia sino de toda la vida.

Ahora, resulta que ninguno de nosotros, los argentinos, tenemos padres -ni abuelos o bisabuelos- en el archipiélago de las Malvinas o Falkland, como prefiera llamarlas cada uno dada su libertad. No es patria para ningún argentino, más allá de la propaganda del Estado y sus amos, los políticos, que se beneficiarían incorporando estas islas sumando tierras y súbditos a quienes cobrarles impuestos.

“La causa Malvinas” entre los ciudadanos comunes es fanatismo, “patrioterismo” alentado desde el Estado y su fuerte capacidad de propaganda empezando por los “planes de estudio” -lavados de cerebro- impuestos coactivamente por los burócratas a los niños en las escuelas.

¿Qué beneficios podría traer esta incorporación al ciudadano común? Ninguno. El gobierno, demagógico, habla de “nuestros recursos”. Claro, por caso, el petróleo allí existente podría tributar importantes impuestos a los políticos, pero al ciudadano lo mismo le beneficia en tanto ese petróleo es volcado con eficiencia al mercado, ya sea bajo jurisdicción británica o argentina.

Sí es cierto que estas islas están más cerca de Argentina que del Reino Unido, ergo, sería natural que tuvieran vínculos físicos más intensos con el continente americano. Pero, precisamente, las permanentes amenazas del Estado sudamericano es lo que provoca, no solo que estos vínculos casi no existan, sino que, incluso asustan a inversores que nada tienen que ver con Gran Bretaña ni con estas islas.

Como muchos argentinos, conozco a varios funcionarios del gobierno y me consta que no son partidarios de la “causa Malvinas”. ¿Por qué se han lanzado ahora en esta aventura? Muy probablemente para ganar votos ante la caída en el apoyo al actual gobierno, como consecuencia de que la economía se hunde como resultado del aumento del peso del Estado en detrimento del sector productivo, sobre todo del ciudadano común.

Solución de patas cortas. Si creen que esto les ganará tiempo, demuestran que no se enteraron de que el problema es precisamente su política estatista que, con el tiempo, empeorará. Y no es creíble que busquen ganar ese tiempo para establecer una política de libre mercado, sencillamente porque no lo hicieron cuando tuvieron la posibilidad -y necesidad- de hacerlo. Sí es creíble que solo estén buscando acrecentar su poder.

Ciertamente, la solución es, como siempre, la libertad. Milei debe dejar su afán autoritario y respetar la libertad y propiedad privada de los kelpers (los nativos de las islas). A la vez, deben liberarse las fronteras del archipiélago de modo que cualquiera pueda viajar y establecerse, y así sabremos cuántos argentinos quieren “hacer patria” allí y, si una vez establecidos, prefieren la históricamente caótica administración del Estado argentino o la del británico, o la independencia.

Por cierto, en 2024 el ingreso per cápita anual en las islas fue de US$ 110.000 y en Argentina de US$ 14.898. Me parece que, en lugar de que este archipiélago sea gobernado por el Estado argentino, Argentina debería ser gobernada por los kelpers.

Podría ocurrir que el Estado sudamericano enviara a funcionarios a radicarse allí o subvencionara la estadía de argentinos -a costa de los impuestos y empobrecimiento de los ciudadanos comunes- en cuyo caso, el valor de las propiedades locales aumentaría fuertemente y, entonces, los kelpers podrían decidir si les conviene aceptar esos valores por sus propiedades y mudarse o seguir allí con una economía en expansión.

Anécdota final: VLLC, son las siglas de “Viva La Libertad Carajo”, el eslogan de Milei que, por cierto, no cumple.

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