Willian Izzi | Montevideo
@ | Uruguay volvió a vivir un día histórico. Casi cuatro décadas después de la última visita de San Juan Pablo II, en 1987 y 1988, un Sucesor de Pedro pisó nuevamente suelo uruguayo. El Papa León XIV arribó este viernes 6 de noviembre, a las 16:30, al Aeropuerto Internacional de Carrasco, dando inicio a su primera visita apostólica a América del Sur.
Es el segundo Papa que visita nuestro país. Y no llega en un momento cualquiera. Llega como voz que consuela, como luz en la oscuridad, como pastor que viene a encontrarse con su pueblo.
El lema de su paso por Uruguay lo dice todo: “Les anuncio una gran alegría”. Y eso fue lo que se vivió desde el primer minuto: emoción en las calles, banderas, familias enteras, niños y abuelos esperando para verlo pasar, para recibir su bendición.
Durante su estadía, del 6 al 8 de noviembre, el Pontífice recorrerá Montevideo, Paysandú y Florida. En Montevideo participó de la ceremonia de bienvenida en Plaza Independencia, se reunió con el presidente Yamandú Orsi, se encontró con obispos, sacerdotes, seminaristas y religiosos en la Catedral Metropolitana, visitó el barrio Casavalle, se reunió con el mundo de la educación y encabezó una vigilia de oración en el Estadio Centenario.
En Paysandú celebrará misa en el Parque París Londres. En Florida, presidirá la celebración frente a la Catedral Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, centro de la devoción mariana del país.
No es solo una visita protocolar. Es una visita pastoral. León XIV viene a mirar a los ojos a los que sufren, a abrazar a los más humildes, a hablar de paz en un tiempo de divisiones, a recordar que el amor al prójimo no es una frase, es un compromiso diario.
En un mundo herido por la violencia, por la soledad y por la indiferencia, su presencia es un llamado a la reconciliación. A volver a creer. A volver a esperar.
Uruguay lo recibe con el corazón abierto. Porque cuando el Vicario de Cristo llega, no llega solo un jefe de Estado. Llega un padre. Llega un hermano. Llega una voz de fe y de esperanza. ¡Bienvenido, Santo Padre! ¡Bienvenido a Uruguay!