Goy Viera Silva | Montevideo
@|Si alguien predicara los evangelios ante un auditorio integrado por hormigas ovejas y marcianos, creo que sentiría lo mismo que nosotros sentimos hoy después de argumentar reiteradamente a lo largo del tiempo desde esta página -ante quienes no son precisamente ni siquiera parecidos a dichos seres- sobre la inflación y el dólar. Nunca obtuvimos una respuesta orgánica o sustantiva, ni de las otras. Cuando alguien formula protestas incontrastables la táctica es callar. Y esto es así aunque las reclamaciones las hagan quienes tienen credenciales más que suficientes para hacerlas; como el sector Rural, la Industria, el Comercio y los Servicios.
El ex presidente del Banco Central –quien tiene la función de cara y voz del gobierno- deja pasar un tiempo “prudencial” que diluya los ecos de los reclamos, y simplemente vuelve a repetir hasta el cansancio los argumentos ambiguos superficiales e ilógicos, propios de quienes sostienen que una propaganda o publicidad insistente ejercida durante mucho tiempo termina por hacer que la gente llegue a comer excrementos. “La credibilidad de la política monetaria del Banco Central ha crecido en estos años”, dice. ¿Ante los uruguayos? Sin duda que no. ¿Ante quiénes, entonces? ¿Qué es la Economía para un tecnócrata?
Nosotros decimos que la Economía la conforman partes que generan el PBI. Ergo ellas son los sectores productivos, el comercio, los salarios, las exportaciones, la construcción, etc.; a los que les imponemos un enorme atraso cambiario (transferencia de recursos) que los sumergen. Y al mismo tiempo le aumentamos al Estado su Deuda Pública (Letras de Regulación Monetaria) para que no suban el dólar y la inflación porque ambos en ese caso “perjudican a quienes tienen ingresos fijos”; afirmación ésta que se ha institucionalizado como parte de los hipócritas cánticos de liturgia de la “macro economía” o “economía ortodoxa” impuesta por los gringos al tercer mundo.
Los “políticos” y los tecnócratas saben cuál es la Economía Real, pero no obstante su conocimiento ellos están inscriptos como monaguillos cantores de la letanía económica que padecemos. ¿Cuántas veces se ha aplicado en mayor o menor grado esta “política” a lo largo de varias décadas y cómo ha terminado siempre? ¿Adónde creen que los conducirá lo que ellos llaman “meta”, “rango” u “objetivo”? Son sustantivos que, cada uno parece ser un fin en sí mismo.
Mientras tanto, en forma simultánea a dicha “economía” han cerrado miles de empresas. Y no menos importante es el trascendido mediático sobre la preocupación que existe por el nuevo endeudamiento agropecuario. En definitiva, se saca en limpio que nuestros monaguillos creen -“inducidos”- que la Economía se reduce a manejar en forma non sancta el pretexto de la inflación para usar el verdadero motivo: una baja tasa cambiaria del dólar que beneficia la balanza comercial del norte y perjudica la del sur y la de todas sus empresas de todos los sectores exportadores directos e indirectos. En idioma español esto se llama traición. Se argumenta que necesitamos una moneda nacional robusta y una baja inflación. ¿Para qué? ¿Para empobrecer y estancar al país? Como decimos ut supra, es aparente la inocuidad como fin en sí mismo de bajar el dólar y sujetar la inflación. Su verdadera finalidad es espuria. Ni siquiera les importa la inflación. La usan como justificación porque se origina en el dólar, pero es peor el 3% “contractivo” actual que una inflación de 3 dígitos donde se vive mejor.
Un ejemplo de atraso cambiario fraudulento e inflación falsa: existe una jubilación que es en pesos. Siempre mantuvo una equivalencia monetaria de US$ 1.500 nominales. Hoy esa equivalencia es de US$ 6.000 nominales. Con la primera, la familia estaba cómoda y podía progresar en confort y ahorro. Con la de hoy, es insuficiente el ingreso y tuvieron que bajar el estatus para llegar a fin de mes y ya empezaron a considerar la venta de algún bien. ¿Estamos dando paso a la tan mentada distribución de riqueza (latrocinio) exigida por los comunistas?
Tanto la izquierda como la derecha sabían desde siempre que se produciría el daño empresarial y salarial de hoy y el de todas las crisis económicas que hubieron desde los años 70, debido a la “política” aplicada.
En la práctica no existen los “partidos políticos”. La única diferencia entre ambas alas es que la izquierda quiere a como dé lugar, acceder sin derecho a la propiedad del poder económico de la derecha. Pero la única forma de hacerlo es como pasó en China: ¡deben integrarse todos a la derecha! ¿Parece cómico “noverdá”?