Marcello Brienza | Montevideo
@|Este pasado fin de semana España nos mostró dos sucesos que merecen ser comentados.
Por un lado, en la ciudad de Barcelona el Presidente Pedro Sánchez fue el anfitrión de un encuentro denominado en Defensa de la Democracia, en los que participaron, entre otros, los primeros mandatarios de México, Colombia, Brasil y Uruguay. El convite fue paralelo a la reunión de líderes progresistas, a la cual asistió el Presidente del partido oficialista uruguayo, Fernando Pereira.
Simultáneamente en la capital española, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso convocó al pueblo a saludar y manifestar su solidaridad a María Corina Machado. Dicho sea de paso, fue un acto masivo, a vistas de las imágenes televisivas.
La realidad política del Jefe de Gobierno hispánico es controversial. La oposición le critica en forma permanente, su esposa es acusada de varios delitos y, por si fueran pocas estas circunstancias, se distingue en el concierto de países europeos por una supuesta neutralidad respecto al conflicto de Medio Oriente. Su situación es compleja, término muy utilizado por dirigentes del FA por estos días, en referencia a todos y cada uno de los asuntos que se plantean en la agenda nacional.
Sinceramente no comprendo el mensaje ni el objetivo. Si se pretendió comunicar algo al interior de España, no creo que tenga un buen augurio. Ahora, si la cuestión era manifestar que ese núcleo reducido de gobernantes son los únicos demócratas o exclusivos defensores de un sistema tan caro a los uruguayos, no me parece que sea para nada promisorio y menos convincente.
En los próximos meses habrá elecciones en Colombia y Brasil y los resultados al día de hoy son inciertos. Me permito tomar una expresión del Presidente Orsi: veremos.
En la bellísima Madrid, se me permitirá la subjetividad, uno de los símbolos de lucha democrática, María Corina Machado, y a quién el régimen venezolano no le permitió participar de las fraudulentas y amaneadas elecciones, fue recibida con júbilo por el pueblo madrileño. En una desbordante Puerta del Sol, recibió la adhesión y el respeto que merece.
En concreto, queda claro que la Democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Con esta expresión, los padres fundadores de los Estados Unidos, con un espíritu, conciencia y prédica liberal, inspiraron a nuestro José Artigas. No es un ejercicio político reservado a cúpulas dirigentes, líderes iluminados u ocasionales vencedores de elecciones.
Es esencialmente popular porque se somete al escrutinio del pueblo, a la expresión más pura y genuina de la ciudadanía. En las oportunidades que ésta es convocada en completa libertad y con las máximas garantías, se manifiesta en forma clara, inapelable, a través del acto más legítimo y de conciencia que es el voto o no es.