ACUPI 2023 | Montevideo
@|Todavía no llegué a estrenar algunos manteles que heredé de mi difunta suegra. Verdaderas obras de arte. Joyas bordadas con hilos nacarados en perfectas figuras rebuscadas. Bordaban desde los 11 años. Dedicaban parte importante de cada día a ese ajuar que les acompañaría en sus vidas de “casadas”. A veces, daba resultado, la unión de dos casi extraños, se convertía a la larga en una familia casi feliz con muchos manteles, pañuelos, sábanas y toallas con un bordado exquisito y duradero.
Les tocó a las mujeres “bordar” ese delicado equilibrio entre la alegría y la tristeza, la felicidad y la agonía. Ellas, las que nos precedieron, fueron existiendo de a ratitos, entre deber y deber, con impotencia, paciencia, sabiduría y pasión fueron tejiendo este presente que les debemos y a ellas les dedicamos.
Hoy día las mujeres ya no bordan, las mujeres facturan, lideran, inventan, superan y caminan hacia el futuro con paso firme en uniones elegidas, preferidas y consensuadas. Las felicidades ya no dependen de terceros, se buscan, se encuentran y se comparten.
Facturar es una opción, llorar no. Llorar no está en la lista, esta intrínsecamente ligado al ser, es parte de nuestro valioso ADN y no resulta incompatible con ninguna de nuestras fortalezas. Las mujeres lloramos. De bronca, de alegría, de impotencia, de amor. Las mujeres que estamos seguras de quienes somos, no necesitamos aparentar, ni acortar la falda, las mujeres que queremos ser, luchamos, vencemos, proclamamos y perdonamos, porque de eso se trata “construir”.
Lloro por la guerra de Ucrania y por todas las guerras obscenas y caducas que enfrentan y matan inocentes que terminan siendo números en una planilla. Lloro por la gente obtusa que no entiende, lloro por los intolerantes, los ciegos de mente y lloro también por aquellos que creen que las mujeres no lloran.
El bordado del ajuar y de la vida se ha convertido en una opción, la imposición a dejado lugar a la elección y eso es bueno, eso es evolución.
No confundamos feminismos con femenino, sigamos conservando la esencia, lo que íntimamente nos hace ser mujeres. Las fibras que nos componen no se alteran, los sentimientos que nos enaltecen no se cambian, lo bueno permanece, se renueva, mejora y se adapta.
En este próximo 8 de Marzo de 2023, rendiré homenaje a todas aquellas mujeres que además de facturar, lloramos.