@|He leído en la prensa capitalina que la Sra. Intendenta de Montevideo, aparentemente muy preocupada, expresó que “debería dar vergüenza que solo en Montevideo se registren alrededor de 300 ollas y merenderos” y remarcó, “que no debería ser esa la política pública de garantizar la alimentación de los ciudadanos”.
Ahora bien, sabido es que la gran mayoría de los ciudadanos de Montevideo se quejan permanentemente de la basura que a diario se acumula en las veredas y calles de todos los barrios de la Capital y la Intendencia de Montevideo no ha podido resolver medianamente bien el tema de la recolección de los residuos con los graves problemas que ello acarrea y afea la ciudad de una manera alarmante.
En un simple recorrido por Montevideo se pueden ver en muchas paredes y cortinas metálicas de los comercios, los grafitis, que causan un serio perjuicio sobre la propiedad privada a la vez que no son nada gratos a la visión de los transeúntes, sin contar que muchos de ellos tienen inscripciones obscenas.
En pleno siglo XXI muchas calles de Montevideo aun cuentan con un pavimento empedrado con adoquines y en muy mal estado que hace que el tránsito vehicular se vea seriamente afectado por el mal estado de conservación de dichas vías.
Existen además plazas públicas con muy poca iluminación, producto que no se reponen con la periodicidad requerida las luminarias quemadas o defectuosas, y eso conlleva a que sea muy peligroso transitar por dichas plazas en horas de la noche.
Al suscrito, que habita en la ciudad de Montevideo, si le dan vergüenza los temas referidos precedentemente y cree que la política pública que emplea la citada Intendencia no garantiza el bienestar de los ciudadanos.