José Luis Blanco | Montevideo
@|La veo muy fea para los minoristas.
Con mucho entusiasmo promueven la semana laboral de 4 días con jornadas de 6 horas; tiempo para estudiar, hacer deporte, para la cultura y otras cosas muy lindas.
Hace unos años, cuando llegué a Tres Cruces, vi en un supermercado gente que con el carrito iba eligiendo artículos varios, luego se dirigía a un aparato donde, rápidamente, sin hacer cola, escaneaba sus compras, pasaba la tarjeta y todo listo.
En ese momento, no había reforma jubilatoria, aunque el problema existía.
En una carta publicada tiempo atrás, sugerí que cada máquina que sustituye a una persona, por lo menos debía pagar un aporte equivalente al BPS. Recientemente, un expresidente mencionó esa posibilidad.
Y volvemos a los pequeños comerciantes de todo el país que tienen uno, dos o tres empleados. Hoy es muy difícil mantener el presupuesto.
Con el nuevo sistema el cliente elige, compra, paga, se lleva una bolsa de propaganda o de su casa y hasta se ahorra el saludo.
¿Y los pequeños comerciantes? No pueden extender su horario pagando dos tandas de funcionarios. ¿Se deben esclavizar? ¿O simplemente los grandes supermercados los absorberán? ¿Los compensará el Estado en forma digna? Linda iniciativa, pero válida solamente para aquellas industrias donde se procura mantener la producción y alguna otra ocupación.