@|...sueña con un Disneyworld bolchevique.
La izquierda uruguaya, sobre todo los sindicatos continúan viviendo en el pasado; aún no se enteraron que cayó el Muro de Berlín y que Rusia y China se convirtieron al capitalismo.
Siguen soñando con la revolución de 1917 y la de 1959 y que siguiendo esas pautas la sociedad vivirá en un Disneyworld bolchevique, donde todo es perfecto.
Aplicando esa filosofía todos ganarán buenos sueldos; aquel que no quiera laburar recibirá una renta básica universal que pagarán los giles que laburan. Todos recibirán salud y enseñanza a nivel de Finlandia, financiado por aumentarle los impuestos a la oligarquía. Aquel que cometiera un delito no será castigado porque fue estigmatizado por la sociedad. La huelga es un derecho del trabajador por lo tanto, si la aplica, no tendrá descuentos; podrá hacer piquetes y cortar la circulación porque es su derecho. Importan sus derechos, no sus obligaciones.
Esta es la utopía con que la izquierda sueña, pero algunas de esas cosas que piensa no las dice para no avivar a la gente. Tengan en cuenta que el Frente Amplio del 2005 no es el mismo del 2022-2023. Los grupos moderados no tienen representación y quien dispone es la izquierda radical (Partido Comunista, MPP).
En 2019 la economía no terminó peor porque estaba Astori, si hubiera estado Olesker, éramos la segunda Argentina.
No tenemos que alejarnos mucho para ver claros ejemplos del fracaso socialista. El más representativo es la dictadura cubana. Una revolución que se disfrazó de popular para derrocar otra dictadura y que al poco tiempo se sacó la careta. Quienes no estaban de acuerdo fueron eliminados. El más claro ejemplo fue el extraño accidente de aviación que sufrió Camilo Cienfuegos, claro enemigo del comunismo. La población nunca se vio favorecida y las mujeres que mejoraban su nivel, era porque se prostituían con los turistas. Mientras tanto, los Castro y sus secuaces, han vivido como jeques.
Después tenemos a Venezuela, donde el comandante Hugo Chávez intentó dar un golpe de Estado y fue detenido. Fue amnistiado y con discursos a base de mentiras obtuvo la presidencia por voto popular. Siguió la misma táctica de Fidel Castro, presentándose como un defensor del pueblo y de a poco se volcó a la izquierda y se olvidó de todas las promesas. Tenía el respaldo de millones de barriles de petróleo, lo que le permitía comprar voluntades de otros presidentes y Fidel Castro encontró en él su salvador, pues Rusia le había cortado los suministros a la isla. A tal punto Fidel lo cuidaba que envió personal de inteligencia cubana para la custodia personal de Chávez y Maduro.
Por último, tenemos a Nicaragua, donde una revolución derrocó una dictadura y siguiendo el mismo camino que en Cuba y Venezuela, las promesas nunca se cumplieron. Muchos de los que lucharon con Ortega para derrocar a Somoza fueron eliminados y detenidos porque eran contrarios a sus ideas. Al igual que en los anteriores, la población vive en la miseria.
Eso es la verdadera izquierda: corrupción, dictadura, narcotráfico y hambruna. Son como la marabunta, por donde pasan no queda nada en pie.