Carlos Asecas | Montevideo
@|Desde que el Frente Amplio asumió el gobierno en 2005, fue evidente que la izquierda tenía afinidad con los delincuentes. Eso quedó bien claro cuando José Díaz, Ministro del Interior del primer gobierno de Tabaré Vázquez, liberó cientos de presos porque consideraba que esa era la solución para el hacinamiento.
Eso generó que, a partir de ese momento, los delitos aumentaran en forma exponencial. La misma medida aplicó el gobierno de Cristina Kirchner utilizando la pandemia como excusa y tuvo las mismas consecuencias.
Creo que manejan dos motivos para que esto así sea: por un lado, un tema de cálculo. Detrás de cada delincuente hay aproximadamente diez personas que cada cinco años votan y si son beneficiadas, es evidente hacia donde apuntan.
Por otro lado, hay un tema ideológico, pues la izquierda considera que el delincuente es consecuencia de que ha sido estigmatizado por la sociedad, por lo tanto lo consideran una víctima. Su pensamiento apunta a que aquellos que tienen una mejor posición económica lo han conseguido porque han perjudicado a otros y suponen que estos serán las víctimas de la delincuencia. No se dan cuenta que quien está en mejor posición económica tiene más posibilidades de protegerse de los malandras, no así los más pobres que quedan totalmente desprotegidos.
Durante los quince años que estuvieron en el gobierno, los delitos aumentaron en forma alarmante. No olvidemos que permitían que González Valencia, peligroso narco mexicano se reuniera en Cárcel Central con otro peligroso narco italiano, Rocco Morabito. Tampoco olvidemos que en junio de 2019, Morabito se escapó caminando de Cárcel Central y, gran casualidad, no había guardias ni funcionaban las cámaras de vigilancia. Fue capturado en Brasil con la colaboración del Ministerio del Interior de esta administración; pues habían intervenido el teléfono de la hija de Morabito que estaba en Uruguay y con la cual él se comunicaba.
Recuerde también que cuando los terroristas del MLN estaban detenidos y escaparon de Puntas Carretas, reclutaron peligrosos delincuentes para seguir generando terror.
El ejemplo típico de que la izquierda no quiere tocar el tema de la seguridad lo demuestra cuando se reunieron los representantes de todos los partidos para plantear medidas en el Parlamento, el representante del Frente Amplio acordaba, pero cuando se planteaba en la interna de la Izquierda, ésta emitía un total rechazo sin proponer alternativas.
Obviamente están en contra de los allanamientos nocturnos pues aducen que la policía no está preparada y que no es la solución. En ningún momento se dijo que era la solución, pero es una herramienta más a utilizar. Parece que no están enterados de que el Ministerio del Interior ya está haciendo prácticas en ese sentido. También argumentan que puede haber daños colaterales. Excusa estúpida pues actualmente en un tiroteo también puede haber daños colaterales y son situaciones difíciles de evitar. Los enfrentamientos siempre pueden tener consecuencias.
En esta administración han descendido todos los delitos, menos los homicidios, pues es algo muy difícil de prevenir. Además, a raíz de la aprobación de la LUC la policía cuenta con más herramientas legales para actuar y no como antes, cuando por un tema ideológico, que aumentó después de la dictadura, permitían que los policías fueran insultados y agredidos.
Tengan en cuenta que si vota al Frente Amplio volveremos a retroceder en la seguridad, pues ya se sabe que estarán Gustavo Leal y Mario Layera, típico ejemplo del fracaso.