@|Lamentablemente la corrupción es un grave problema a nivel mundial, pero en los países latinoamericanos los responsables raramente cumplen una condena.
Lo fundamental para que esto no ocurriera sería que este delito sea considerado imprescriptible por todos los países. Se puede asimilar a un crimen de lesa humanidad, porque las consecuencias que generan en sus países son catastróficas.
Esto difícilmente se consiga, porque estos delincuentes pagan fortunas (con plata robada) a reconocidos bufetes de abogados que, presentando infinidad de apelaciones, estiran los juicios por años.
Si esto no surte efecto, porque la justicia actúa con más celeridad, siempre van a conseguir algún país amigo que les brinde asilo, porque saben que estos delincuentes vienen acompañados de una millonaria fortuna que se introduce en esa plaza y les permite vivir como reyes por el resto de sus días. Estos países son cómplices de estos corruptos que con su actitud criminal, empobrecen a sus habitantes generando infinidad de problemas.
La más grande trama de corrupción se canalizó a través de Odebrecht, que comenzó en Brasil y repartió metástasis a casi todos los países latinoamericanos. Refresquemos la memoria:
Lula Da Silva en Brasil, condenado a doce años de cárcel por la Operación Lavajato, de los cuales sólo cumplió 19 meses y fue liberado porque fue juzgado por un tribunal que no tenía competencia, no porque se consideró que era inocente.
Rafael Correa en Ecuador, condenado a ocho años de cárcel por sobornos recibidos entre 2012 y 2016. Nunca cumplió su condena porque se exilió en Bélgica y cambia constantemente de domicilio para que no lo pueda ubicar la justicia ecuatoriana. Viaja sólo a países amigos (Cuba, Venezuela, Argentina).
Cristina Kirchner en Argentina, condenada a seis años de prisión por administración fraudulenta en la obra pública entre 2003 y 2015 junto a su marido, e inhabilitada de por vida a ocupar cargos públicos. Puede presentar infinidad de apelaciones, lo cual puede durar años.
Flia. Castro en Cuba, en obra del puerto de Mariel por parte de Odebrecht con préstamos de bancos estatales brasileños apoyados por Lula Da Silva. Se desconoce el monto de los sobornos por el hermetismo de un gobierno dictatorial. Sin juicio porque la justicia no existe en una dictadura.
Chávez, Maduro, Diosdado Cabello en Venezuela, sobornos en obra pública que sería alrededor de US$ 98.000.000 otorgados por Odebrecht. Sin juicio porque la justicia no existe en una dictadura.
Se calcula que Odebrecht entre 2001 y 2006 pagó sobornos por US$ 788.000.000.
Como podemos ver, la izquierda, que maneja siempre el verso de que son un grupo intachable, están salpicados por este virus y a pesar de las pruebas presentadas, sus cómplices, en países afines a su ideología, los defienden generando mantos de duda sobre la justicia que actuó de acuerdo a derecho.
Ésta es la verdadera izquierda que, acá en Uruguay, Fernando Pereira define como un partido honesto, solidario y responsable.