Un Conejo Blanco | Montevideo
@|El Creador hizo al humano a su imagen y semejanza y lo distinguió del reino animal, dotándolo de inteligencia. Gracias a ese don, los humanos se distinguieron por su criterio, su poder de pensar, de elegir, de crear y de superarse. En definitiva sería el homo sapiens; salvo cuando circunstancias temperamentales nublan su discernimiento y ciegan su pensamiento selectivo, llevándole a realizar actos inentendibles, fuera de toda lógica.
Estos hechos, frecuentes en la política de diversas sociedades humanas, se definen como ceguera ideológica, y cito textual al escritor mexicano y Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, cuando afirma: “La ceguera ideológica impide ver, la ceguera ideológica impide pensar”.
En nuestro país, sin haber traspasado el umbral de la lógica democrática, la ceguera ideológica podría explicar que una reciente encuesta le dé mayor adhesión al partido opositor FA-PIT CNT que a la gestión de Luis Lacalle Pou; un Presidente de brillante actuación, considerado unánimemente en su período de gobierno: “El mejor Presidente de América”.
Un Presidente que confirmando el dicho “nadie es profeta en su tierra”, es reconocido, envidiado y exaltado por la prensa especializada argentina que sueña con tener como gobernante a un Estadista de la estatura ética, moral e intelectual de nuestro joven Presidente.
Y como confirmación inigualable de un caso de ceguera ideológica que supera los paradigmas, Argentina se lleva el mérito en la figura política de su actual Vicepresidente. Cristina Fernández de Kirchner condenada a seis años por corrupción e inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos por defraudar al Estado argentino. Embargada en la colosal suma de $ 85.000 millones, junto a su socio en la causa llamada “Vialidad”.
El pasado 9 de marzo, se dio a conocer la argumentación del fallo de la Justicia en un legajo de 1.516 hojas, donde se fundamenta inequívocamente el duro juzgamiento pero, la ceguera ideológica alcanza tan disparatados puntos que, en el día que sigue al hecho citado, la Universidad de Santa Fe le haría entrega del título “Dr. Honoris Causa” y sus partidarios (ciegos ideológicos) prepararon un operativo clamor para que “la reconocida jefa de una asociación ilícita culpable de la mayor maniobra de corrupción y saqueo que se haya conocido en el país”, vuelva al poder.