Mario Coppetti | Montevideo
@|A doscientos años de los hechos históricos de 1825, bueno sería que de una vez por todas los tupamaros se dignaran a contar qué pasó con la Bandera de los Treinta y Tres, robada del Museo Histórico Nacional en los años sesenta, por esa organización terrorista.
Ya que tenemos un Presidente que es profesor de Historia, que además pertenece a una lista heredera de dicha organización, haga un mea culpa por dicha acción.
Seguramente justifique ese hecho, dándole un carácter de algo pasado, pero en una sociedad a la cual la mayoría poco le importa nuestro pasado, no estaría de más, aunque sea de forma simbólica, recordar sobre el destino de ese emblema patrio.
Pensar que hace poco, esa bandera estuvo a media asta por el fallecimiento de Mujica, cuando no debió ser así.
Por eso le sugiero al primer mandatario, en ocasión de una próxima fecha patria, incluir en su discurso una mención a dicho estandarte, insignia de verdaderos valientes que hicieron mucho por nuestra patria.
No como los tupamaros, que de patriotas no tuvieron ni tienen nada, mucho menos ser dignos de homenajes.