Alejandro N. Bertocchi Morán | Montevideo
@|En reciente edición de El País se publicó un interesante artículo sobre la Isla de las Gaviotas; en este caso un rincón no tan olvidado del territorio nacional, como así lo menciona su autora.
Lo cierto es que no hace tantos años atrás, un marino mercante compatriota, natural de Santa Clara de Olimar, que navegó por los “siete mares” cerca de un millón de millas en treinta y ocho buques mercantes de varias banderas (el TACOMA entre estos), logró, tras el retiro de su actividad, cumplir el sueño de fundar un museo marítimo en pleno barrio de Malvín y tener, entre sus tareas de mayor enjundia, nada menos que la custodia y conservación de dicha isla. Una de sus muy quijotescas actividades que los memoriosos del mundo marítimo siempre tenemos en cuenta.
Nos referimos al Jefe de Máquinas de la Marina Mercante Nacional Omar Medina Soca, nacido en Santa Clara del Olimar en el seno de una prolífica familia; quien, desde el número 1527 de la calle Amazonas, sede de su Museo Marítimo y Ecológico Malvín, encabezó una empeñosa tarea por más de una década en la que se efectuaron centenas de viajes a la isla, con lo que se logró, en pocos meses, recuperar el esplendor de su naturaleza y hasta llevándola al conocimiento público y, lo más importante, al de las mismas autoridades nacionales competentes en el tema.
Dicho elemento, sumado a una prédica constante que concretó el infatigable Medina en medios públicos, como en este caso el mismo El País en sus suplementos, o bajo la inolvidable pluma de Emilio Cazalá, llevó a que el 20 de Diciembre de 1990, el Presidente Lacalle Herrera declarara a la isla como Reserva Nacional de la República.
Medina, uno de esos personajes que dejan su impronta, colaboró profundamente en todo lo referente a la isla, así como en lo que supuso su notable emprendimiento cultural y ecológico de su lamentablemente hoy desaparecido museo. Un hombre laborioso, un verdadero Quijote de las causas marítimas y de nuestra ecología que debió enfrentar la particular y contumaz insuficiencia del mundo criollo ante las cosas del mar. En este caso, en todo el transcurso del pasado siglo fue quizás uno de los primeros uruguayos en poner a la Isla de las Gaviotas dentro del imaginario colectivo y como vemos, también logrando su necesario reconocimiento.
Sobre su paso entre nosotros mucho podría ser reseñado con justicia sobre la figura de Omar Medina; un autodidacta al entero, marino, escritor, historiador, rescatista pionero, coleccionista y bibliófilo memorialista, cuyas cenizas hoy reposan entre las arenas de su amada isla. Entre otras cosas propias a su inquieto y siempre abierto espíritu estuvo junto al Dr. Rodolfo Tálice como fundador del otrora Partido Verde y hasta colaboró con el profesor Pivel Devoto en los archivos epistolares de la familia del General Aparicio Saravia, para elaborar alguna de sus biografías.
Se está en deuda con su obra como con tantas otras figuras de su talla. El 18 de Julio de 1995 fue, junto a treinta y siete reconocidos historiadores, uno de los fundadores de la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial, con la que desarrolló toda una serie de conferencias y estudios. Su gran archivo está en custodia de esta honoraria institución que, valga la oportuna información, actualmente está puesta en peligro por una poco sopesada e injusta medida de nuestra pertinaz burocracia estatal.