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Gobierno y votos

@|Es notoria la desesperación manifestada por el Frente Amplio (comunismo) al tratar de disminuir el letal perjuicio electoral 2024 que producirán todas las porquerías que acumularon en 15 años de “gobierno”.-

Ello se palpa en su intento oposicionista de confrontar ridícula e infructuosamente, meras nimiedades de irregularidad administrativas sin condición inmoral o ilegal y más viejas que Juan Díaz de Solís comunes a todos los gobiernos de la Historia, con el pesado legado delictuoso de las administraciones frentistas en tres lustros, que aún hoy se siguen descubriendo.-

No creemos que nadie se atreva a cuestionar la intachable condición de los jerarcas involucrados en los casos Astesiano, Marset, etc. Y menos aún al presidente Lacalle Pou.

Pero aquí va una crítica para el Gobierno actual, ya que ha pecado la coalición en un exceso de miedo a la pérdida de votos, lo cual determina un igualamiento innecesario y no deseado con el Frente Amplio. Se debió defender y mantener en el cargo a la Sra. Carolina Ache ejerciendo el gobierno la autoridad moral y funcional que, hubiera conseguido el respeto de la mayoría de la gente. Nunca fuimos pachequistas, pero admiramos la autoridad inflexible de Pacheco, que conquistó votos hasta en los “cantegriles”.-

En el caso de Ache, hubo un imperdonable error del partido colorado que determinó al Presidente Lacalle Pou a no ejercer su autoridad y liderazgo. ¿Hubo una contradicción en Ache? Que alguien tire la primera piedra. No fue muy elegante que la tomaran como chivo expiatorio perjudicando su carrera. No existió ilegalidad en el trámite: fue obligatorio por ley aunque se debió crear una demora en el mismo que, ésa sí hubiera sido ilegal.

Está a la vista que, todos los jerarcas intervinientes omitieron interponer el palo en la rueda legal, y esto no es comparable a ninguno de los chanchullos perpetrados por los gobiernos frentistas.

El caso Astesiano es aún más sencillo en sus determinantes, que indujeron al presidente Lacalle Pou mediante la manipulación de terceros en los antecedentes, a desestimar la importancia de lo que figuraba como faltas irrelevantes cuando era otra la realidad oculta del legajo personal del personaje a contratar. No obstante, nobleza obliga, el presidente asumió toda la responsabilidad desde el primer momento.

La práctica de la maniobra descubierta se arrastra desde los gobiernos izquierdistas convertidos hoy en una oposición que si pudiera objetar el viento, la lluvia o el amanecer, lo haría de la misma manera que hoy lo hace con absolutamente toda palabra o acto generado por el ámbito oficial.

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