Marcelo Gioscia Civitate | Montevideo
@|La decisión de cambiar el logo, así como el diseño institucional e incorporación de su nuevo lema, en ASSE (el mayor prestador de servicios de salud del país), muestra a las claras con qué poco cuidado se manejan los recursos públicos y de qué forma se dilapidan los mismos. Cuando se cuenta en la propia institución con diseñadores y profesionales de la comunicación, se contrató a una empresa ajena para realizar ese “cambio” a todas luces inadmisible e inaceptable. Pues deja al descubierto la desvergüenza de disponer alegremente de dineros, que bien podrían destinarse a cumplir con la función pública que justifica su existencia.
La “presentación en sociedad” de tal nueva imagen, quedó plasmada en el anuncio de la próxima construcción del Hospital de la Costa, en Atlántida, Departamento de Canelones, demostrando una “creatividad” difícil de poder justificar el exceso del gasto…
En efecto, a la sigla del ente público escrita en letras minúsculas se le agrega el signo de más y, al parecer, el novel lema implica anteponer ese signo a las palabras “servicios” y “cerca”, salvo que luego se presente otro lema de mayor impacto.
En rigor de verdad, no se alcanza a percibir el despropósito de la decisión adoptada en tiempos de enlentecimiento de la economía, cierre de empresas, despidos y recortes presupuestales.
De dónde surgió la idea de tal contratación y cuál fue la verdadera motivación del acto administrativo que dispuso este excesivo gasto, quedará también dentro de las “cajas negras” de las decisiones políticas que enseñaba David Easton, en Ciencia Política; y de no investigarse, nunca se podrá llegar a conocer la verdad de esta erogación que en definitiva pagamos todos. Por cierto que hoy, en el escenario de nuestro país, otras habrán de ser las investigaciones que se lleven adelante, pero ésta no debiera quedar en la cuenta del olvido; máxime cuando ha trascendido que la empresa que se ha visto favorecida con tamaña contratación, al parecer, ha resultado gananciosa en varios llamados… en esta administración de gobierno.
Resulta afrentoso que se disponga un gasto de esta naturaleza, cuando debieran existir otras prioridades que signifiquen un verdadero retorno en beneficio de los usuarios, a quienes por cierto, muy poco debe importarle la “nueva imagen institucional” que quienes dirigen ASSE pretenden publicitar e imponer con nuestros recursos financieros.
Resulta además, hasta ciertamente insultante, incluso también para las familias de aquellos enfermos cuyos costosos medicamentos deben obtenerlos luego de un desgastante trámite judicial de amparo legal, ya que “no están comprendidos en el vademécum” y suman al padecimiento de su enfermedad la incertidumbre de poder acceder a esos tratamientos.
La muy infeliz decisión adoptada que motiva nuestra opinión debiera ser revisada y, de comprobarse una ilegalidad, debiera llamarse a responsabilidad a quienes la promovieron en detrimento del interés público.