Ciudadano sensato | Montevideo
@|La convivencia entre ciudadanos en cualquier ámbito de actividad requiere una actitud respetuosa de las opiniones de los demás, sin que ello vaya en desmedro de sostener con argumentos la propia.
Si el tema en cuestión implica derechos y obligaciones para varias partes involucradas, debe existir una disposición a comprender la posición del otro y a buscar potenciales puntos de encuentro que permitan decisiones compartidas con cierto grado de aceptación.
En nuestro país, vemos cada vez con mayor intensidad la actitud de “barra brava” en cualquiera de las áreas de actividades a que uno se pueda referir. Lo que pudo haberse iniciado en las canchas de fútbol y por fanáticos desaforados, ahora se ha trasladado a cierta parte de la dirigencia deportiva, a la mayoría de los representantes sindicales o de cierto tipo de organizaciones reivindicadoras de derechos (de género, de desaparecidos, etc.) y en los últimos tiempos a algunos integrantes de los partidos políticos, con escasas excepciones.
En este caso, es habitual ver declaraciones y mensajes en “redes sociales” que no contribuyen en nada a un clima de entendimiento básico, que facilite el desarrollo de la sociedad y del país en su conjunto.
Hay mucho para hacer en este sentido para intentar recuperar el respeto requerido y no será fácil lograrlo. Es un tema cultural y de actitudes personales vinculadas con la psicología personal y grupal.
Y, como no quiero ser dueño de la verdad, acepto que estas palabras pueden admitir réplicas y contra argumentaciones.