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¿Estamos realmente más comunicados que antes?

@|El título de estas breves reflexiones me lleva a pensar concienzudamente y no responder a la ligera, porque sin duda la primera respuesta que se nos viene a la cabeza es sí.

Hoy como nunca en la historia de la humanidad se puede saber exactamente al momento lo que está ocurriendo en el otro extremo del mundo; podemos hablar con nuestros seres queridos o con nuestros clientes a través de skype, zoom, etc. Y ello no deja de ser algo extraordinario y un logro enorme de la tecnología y la globalización. Además, tenemos a google y a wikipedia que nos sacan todas las dudas al instante, y hace que pensemos a veces que el profesor o el médico no son tan necesarios.

La gente se informa, lee, recoge mucha información – no siempre verdadera-, pero parece ya no necesitar nada más. Todo está ahí: es el poderoso Mr. Google y compañía.

Pero, ¿qué pasa con el ser humano? ¿Está realmente más acompañado con toda esta multitud? ¿Su espíritu es más rico, más pleno, tiene más amigos con quien hablar?

Pues lamento informar que no, para mi no. Está más solo. Habla mucho menos con los demás seres humanos, interactúa menos, pasa mucho más tiempo con su computadora o su celular que con gente de carne y hueso. Se repliega en sí mismo y se comunica por el bendito mensajito o audio, pero le cuesta tomar el teléfono y llamar.

Se ha perdido la costumbre de hablarse por teléfono. Está mal visto llamar sin enviar primero un mensaje para saber si me puedes atender. El teléfono como medio de comunicación directa entre los seres humanos está desapareciendo y como dice el escritor argentino Martín Kohan en su ensayo “Hola? Un réquiem para el teléfono”, hoy parece de mala educación la idea de llamar a alguien sin avisar.

Creo sinceramente que es una pérdida importante. Que a pesar de las reuniones para tomar un café o una cerveza con amigos que afortunadamente aún continúan, no debemos dejar de lado la comunicación de la palabra verbal. Explicarle o contarle algo a alguien por teléfono es mucho más cálido y fácil que enviar una lista de audios que a veces llevan a mal entendidos y que por lo lindo y simpático que resulte mandar mensajes, videos navideños reenviados mil veces y bonitas palabras de deseos para el año nuevo, un cálido llamado, un oír la voz amiga es mil veces más efectivo para nuestro espíritu y nuestro bienestar emocional.

Hay mucha gente sola en el mundo, sobre todo los mayores, quienes haciendo un esfuerzo para adaptarse a los tiempos que corren entraron en el sendero de la comunicación actual. Pero no debemos olvidar que unas palabras dulces en su oído, el tono cariñoso de la voz sigue teniendo mucho más efecto que el mensaje; y si en el momento en que nos llaman estamos ocupados, simplemente con decirles “te llamo luego” y hacerlo realmente, se soluciona el problema de la falta de tiempo. Porque ahora a todos les corre el tiempo, por eso se aceleran los audios, se evitan las llamadas por si el otro nos da largas y nos hace perder tiempo… Tiempo que luego sí tenemos para subir fotos a Instagram o poner tonterías por Facebook para mostrarle a todos lo felices que somos.

Para terminar, no estoy en contra de la modernidad, ni de la tecnología, todo lo contrario, pero considero que por algo tenemos el poder del lenguaje. Estamos hechos de lenguaje, dice la filóloga experta en ingeniería lingüística Carme Jiménez Huertas, que nos habla de los tres cerebros que tiene el hombre: el reptiliano o instintivo, que es el más básico y compartimos con los animales, el límbico o emocional y finalmente el neocórtex o de la razón, que es realmente lo que nos hace humanos porque es el único consciente, y allí está el lenguaje.

No dejemos de usarlo verbalmente porque ello nos dejará más solos y nos afectará emocionalmente.

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