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Estaba robado...

María Guillermina Coolighan | Montevideo
@|Así suelen decir los chicos cuando juegan al fútbol y por ejemplo un cuadro es superior al otro, lo que supone, desde el vamos, un favoritismo sin igual para el mejor. Ojo, que sorpresas también puede haber…

Mi razonamiento viene a cuento, a propósito de la entrevista de la Sra. Blanca Rodríguez a nuestro Presidente Dr. Luis Lacalle Pou.

Se vio, desde el comienzo, que la experiente periodista había preparado concienzudamente su selección de preguntas; habiéndose notado, eso también, una cierta tendencia a buscar el tropezón del Presidente, hecho que, tal vez, pueda ser admitido en una periodista avezada y entrenada en el arte de ir a fondo con su entrevistado para sacar el mejor rédito y para su lucimiento personal. Nada criticable si no deseado por la audiencia en general que siempre quiere ver a un entrevistado, más aún si se trata del Presidente del país, puesto a prueba para confirmar o no su valía.

El tema es que el Sr. Lacalle Pou ha demostrado, una y otra vez, ser un hueso duro de roer para el periodismo. ¿Por qué? Responde con inteligencia, reconoce errores si los hay, muestra una solidez y profesionalismo para el cargo para el que fue designado y para el cual se preparó (con esmero e inteligencia descomunal, era su meta desde muchos años atrás dicho por él mismo en la susodicha entrevista). Se muestra y está cercano a la gente, a su pueblo, gobierna rodeado de un equipo de excelencia al que conduce brillantemente. En fin, nos muestra la mejor cara de lo que es un estadista de talla superior.

Fue destacable cómo su figura se iba agigantando a medida que eludía una vez y otra también los “golpes” que buscaban hacerlo trastabillar y cómo la entrevistadora se diluía al avanzar ya promediando la conversación; ella sí sintiendo el rigor firme con que se le respondía.

Aquel joven que empezó hace muchos años a actuar en política y se preparó para ello y en el que muchos, minimizándolo, veían en él un “carrasquito“ superficial y frívolo, se encuentran hoy frente a un hombre maduro, mesurado, razonador y que tiene siempre en la mano la respuesta correcta como si le cayera del cielo.

Y este arte no es fácil de dominar aunque te prepares para ello. Cuántas veces todos nos hemos reprochado un “uy, cómo no le dije tal o cual cosa”, “cómo no tuve a mano una respuesta inteligente que zanjara un diferendo con altura y ecuanimidad”.

Lo del Dr. Lacalle Pou es admirable. Nos deja con la tranquilidad de tener al frente del barco a un gran capitán y no solo referido a sus respuestas claras y concisas -como él mismo lo dijo siempre se deja “acompañar” por tres amigos que no fallan: prudencia, paciencia, equilibrio-, sino a su accionar; prueba de ello es el nivel de aprobación con que cuenta en mitad de su mandato.

Nos supo guiar a través de una feroz pandemia que se llevó a muchos compatriotas, eligiendo para acompañarlo en tremendo desafío a los mejores técnicos del país, a quienes llamó fueran del pelo que fueran y sin tener en cuenta preferencias políticas. Y así fuimos ejemplo para el mundo.

Tuvo además, a lo largo de su interrogatorio, la hidalguía de defender, por ejemplo, a la Sra. Subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, aclarando que no se fue por los temas de pública notoriedad, en los que se vio envuelta, que renunció a su cargo.

Preguntado qué fue sobre casos puntuales que podrían comprometerlo, confía en la Justicia de su país y, como corresponde, allí la dejó.

Hace un par de días pidió a su equipo volver a ocupar “el centro del ring”.

Tranquilo, Doctor Lacalle, Ud. nunca estuvo contra las cuerdas por más que muchos allí hubieran querido verlo. Son aquellos para los cuales no está primero su país sino sus intereses electoralelos indisimulables.

Admiro su entereza, sus ganas de seguir peleándola en el buen sentido de la palabra y cuente con el apoyo de la mayoría de los uruguayos para quienes Ud. es un orgullo nacional.

Por todo ello, el título de mi carta: la entrevista estaba robada, difícil para la periodista…

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