@|Si hubiera pena de muerte en Uruguay, este profesor hubiera sido condenado a muerte en la plaza pública, para que sirva de ejemplo.
Destruyó las figuritas de jugadores de fútbol que ganan algunos más de 100 millones de euros por año, y con los que un trabajador común podría vivir cientos de años.
Pero este es el mundo en que vivimos...
¡Que se equivocó, estamos de acuerdo!
Pero, por otro lado, hay cientos de alumnos que se ocuparon más del Mundial de Fútbol que de aprender. Si no estudian lo padecerán el resto de su vida.
Siempre hay tiempo de cambiar, pero es muy difícil con estos parámetros.