Néstor Lioret | Montevideo
@|Los grandes engañados con el plebiscito para derogar las AFAPS son nuestros jóvenes.
Cuatro veteranos de riñón cubierto y vida asegurada les prometen el paraíso apelando a las emociones con un par de consignas marketineras. La mayoría atados a la noria de sueldos bajos, o país caro que es lo mismo; trabajando en negro para agarrar un par de pesitos más (que un día le dará una magra jubilación).
La única manera de ver adónde van los ahorros jubilatorios, cuánto están rentando, cuánto me cobran por administrar es en una cuenta individual, nominada, inembargable y heredable.
El resto es cuento.