Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

El Estado se agranda solo...

Roberto Alfonso Azcona | Montevideo
@|Mientras jura que no crece.

Pensalo así, el Senado crea una comisión para estudiar un tema; esa comisión arma un grupo más chico para lo específico y ese grupo, a veces, arma otro adentro; cada uno con su gente, sus reuniones, sus gastos.

Ahora fijate que el Poder Ejecutivo hace exactamente lo mismo, solo que con otro nombre. Un ministerio crea una “comisión especial” para un tema urgente; esa comisión arma una unidad técnica, la unidad técnica pide asesores externos. Y todo eso, lo mismo que en el Parlamento, nace con una sola promesa repetida: “esto no va a costar nada, no se va a contratar a nadie nuevo, solo se reacomoda lo que ya existe”.

Es el mismo mecanismo en las dos puntas del poder, uno legisla, el otro gobierna, pero ambos usan el mismo truco para crecer sin que se note, nunca deciden de golpe “vamos a agrandar el Estado”. Lo hacen de a poquito, comisión por comisión, unidad por unidad, cada una jurando ser la excepción liviana y barata. Es como una casa a la que le van agregando piecitas, una por vez, “porque hace falta ésta y nada más”; hasta que un día la casa es el doble de grande y nadie recuerda haber decidido eso. Y en ambos casos aparece el mismo problema escondido, cuantos más escalones hay en el medio (comisión, subcomisión, unidad técnica, asesores) más difícil es saber quién decidió qué.

Si algo sale mal, cada escalón le tira la responsabilidad al de al lado, y al final nadie da la cara; mientras tanto, sos vos quien paga los sueldos y las oficinas de cada uno de esos escalones, tanto los que vienen del Senado como los que vienen del Ejecutivo.

La idea de fondo es una sola, no importa si el pedido es “estudiémoslo con cuidado” (como dice el Legislativo) o “necesitamos una unidad para atender esto” (como dice el Ejecutivo); el resultado, en los dos casos, es el mismo Estado agrandándose puertas adentro, escalón por escalón, sin que nadie tenga que decir en voz alta “sí, esto sale más caro”.

Para no dejarlo a la mitad, hay quienes defienden esto diciendo que tanto el Parlamento como el gobierno necesitan estructuras especializadas para hacer bien su trabajo, y que muchas veces de verdad no se suma gasto nuevo porque se reutiliza personal existente.

Es un argumento real; la pregunta que queda abierta es: ¿ese beneficio compensa la falta de claridad sobre quién decide y quién paga cada escalón nuevo?

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar