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Cuando el poder se regula a sí mismo

Ps. Jorge Ballario | Argentina
@|¿Qué ocurre cuando el talento, el dinero y la tecnología se concentran en unas pocas manos?
Algunos de los talentosos creadores de las megaempresas tecnológicas actuales, nacidos seguramente del idealismo inicial de cambiar el mundo, fueron acumulando también un enorme poder sobre él. Ya se sabe que una gran concentración de poder puede transformar una ambición legítima en una búsqueda sin límites. De tal forma que el talento que alguna vez estuvo al servicio de una idea podría terminar subordinándose al poder que dicha idea contribuyó a construir. El problema no es la personalidad de esos hombres, sino el sistema que permite que un individuo pueda concentrar tanto poder.
El 29 de septiembre de 2026, Trump y los dirigentes de varias de las principales empresas de IA —entre ellas Google, Meta, OpenAI, Anthropic, Nvidia y xAI— acordaron un esquema voluntario de autorregulación. El acuerdo no es jurídicamente vinculante y no establece un mecanismo legal de sanciones por incumplimiento.Con este acuerdo aparece una curiosa y peligrosa paradoja: se está confiando la regulación de un poder descomunal a quienes poseen, al mismo tiempo, fuertes incentivos económicos para incrementarlo. Sería, metafóricamente, como confiarle a un chico sin límites la tarea de establecerlos.
Tal vez el verdadero problema de la IA no sea cuánto puede llegar a realizar, sino quién decidirá sobre ella y en función de qué parámetros.

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